LOS SAMURAIS

EL FASCINANTE  EJERCITO ELITE  DEL SOL NACIENTE

Miguel Ángel Madrid García.- La palabra samurái se utilizaba para designar a muchos guerreros del antiguo Japón, pero la traducción real es “el que sirve”, quizás esas palabras pueden mostrar la pureza y el comportamiento de estos guerreros fieles al emperador protegiéndolo y defendiendo su nación.

Se dice  que lo daban todo, hasta la vida, por proteger a las familias a las cuales servían también, estos guerreros surgieron en el siglo xii y fueron hombres importantes durante más de 700 años y  se dividían en dos bandos: el del Este y el del Oeste.

Los samuráis se llamaban a sí mismos “bushi”, porque vivían bajo las reglas del bushido o «el camino del guerrero», que es un código de honor muy importante para ellos, El bushido se forma a partir de tres corrientes de pensamiento muy populares en Japón

El origen de los samuráis data del siglo X y fue tras las Guerras Genpei a finales del siglo XII cuando se instauro en Japón un gobierno militar liderado por Shogun que dejo al emperador en un segundo plano pasando a ser el jefe militar del país y quien dirigiera la política del territorio. Más tarde con el gobierno de Sengoku el país se vio sumergido en una guerra entre los distintos clanes del territorio, por eso este período se denominó “período de los estados en guerra”.

El liderazgo militar del país seguiría siendo de los samuráis hasta que en el siglo XVII surgió la figura de un terrateniente samurái que al ser nombrado la máxima autoridad militar en el territorio lucho contra sus familiares y sus propias tradiciones  para reducir los privilegios de los samuráis, un proceso que culminó con la desaparición por completo de estos guerreros que le dieron plenos poderes de nuevo al emperador, que asumió su papel de gobernante tras la Revolución Meiji en el siglo XIX.

Ahora si pasamos a hablar de los últimos samuráis y de cómo fue el proceso de desaparición de la sociedad japonesa a la cual habían servido tan fielmente. El cambio de la sociedad japonesa en el siglo XIX produjo una transformación  en todos los aspectos de los ciudadanos japoneses, esto produjo una ruptura entre los samuráis y el gobierno japonés que incentivó varias revueltas en todo el país, podemos mencionar uno de los más destacados y a su vez, uno de los miembros de ese gobierno era Saigo Takamori, en ese momento, y que ante su preocupación por la corrupción política y desacuerdos con los demás políticos dejo su cargo y marchó al territorio de Satsuma donde creo academias para enseñar a los alumnos el arte de la guerra y las enseñanzas samuráis, ante esta situación el gobierno de Tokio estaba alarmado ya que por culpa de los samuráis se habían producido varias revueltas por todo el país.

Saigo ante su desacuerdo con el gobierno japonés ordeno a sus terratenientes su intención de marchar a Tokio para entrevistarse con los líderes del país, las tropas de samuráis llegaron al castillo de Kumamoto donde 3.800 soldados y 600 policías bajo las ordenes de Tani Tateki se pusieron a la defensiva, pero pasado varios días comenzaron a disparar a los hombres de Saigo, las fuerzas de Satsuma comenzaron a avanzar sobre la ciudad pero no pudieron entrar en el castillo, por eso comenzaron a asediarlo. Desde Tokio los terratenientes de Saigo fueron despojados de sus cargos y fueron declarados traidores hacia el emperador, Saigo ante esta situación declaro que él no era un traidor solo quería limpiar el gobierno del emperador de malos consejeros.

Saigo recibió una carta por parte del gobierno solicitando su rendición a la que este rechazo de inmediato. El gobierno del emperador comenzó a reunir al ejército para contraatacar las tropas de los samuráis que estaban sitiando el castillo de Kumamoto. Las primeras tropas imperiales llegaron a Kumamoto para ayudar a los asediados, esto hizo huir a los hombres de Saigo ya que tenían desventaja numérica.

Tras ser perseguidos y muchos asesinados el ejército de Satsuma llego a Kagoshima donde realizarían la batalla final frente a las tropas imperiales que fueron ayudadas  por la marina, el ejército que reunió el gobierno japonés era inmenso una muestra de la potencia militar de Japón, también se realizaron muchas trampas y emboscadas para los samuráis. Finalmente el 24 de Septiembre el ejército imperial realizó un ataque frontal, a las 6 de la mañana solo quedaban 40 rebeldes entre ellos un malherido Saigo.

Saigo estaba herido de muerte, pero cuentan aquellos que estuvieron allí que Beppu otro soldado japonés le ayudo a realizar el seppuku (una técnica de suicidio que empleaban los samuráis) para que no pudiera ser capturado, Beppu y el último samurái levantaron sus espadas y marcharon contra los soldados imperiales que los abatieron a tiros. Saigo fue recordado por la historia de Japón como el “héroe trágico” y finalmente tras su muerte el emperador Meiji lo perdonó, por esto mucha gente recuerda a Saigo como el último samurái.

La muerte de estos grandes guerreros nos muestra cómo fueron fieles a su cultura y costumbres hasta el fin de sus vidas.

Es importante mencionar aquí los samuráis aprendían a aceptar a la muerte y no temerle, ya que como budistas se piensa que después de morir nuestra alma se va a un nuevo cuerpo para poder vivir otra vida.

Otra de sus doctrinas fue el Sintoísmo, que es esta forma de pensar, ellos  aprendieron a venerar a sus antepasados, así como la lealtad y el respeto por la tierra que habitaban.

Confucionismo: aunque los samuráis no estaban de acuerdo con la tranquilidad de esta forma de vivir, sí creían que era importante para el hombre pensar sobre el universo y la vida.

Los samuráis pasaban gran parte de su vida en guerras, pero cuando tenían tiempo libre, lo aprovechaban creando bellos jardines o estudiando filosofía, teatro y literatura.

Como vivían bajo las reglas del bushido, pensaban que debían perfeccionar su espíritu. Estos guerreros nobles y temerarios se fueron volviendo cada vez más influyentes, hasta que en la década de 1860 llegó un nuevo emperador, quien decidió que los samuráis debían perder su poder. Ellos se rebelaron, pero finalmente fueron vencidos. Unos fueron asesinados y otros decidieron suicidarse, se dice que el último samurái real  murió en 1877.

Actualmente, aunque ya 
no hay samuráis, sobreviven algunos de sus descendientes, que siguen viviendo bajo las reglas del bushido.

Estos guerreros usaban armas especiales que eran muy peligrosas, por ejemplo el Boqueen, un sable de madera que se usaba para practicar.

Yari: Especie de lanza de madera con una navaja muy afilada en uno de sus extremos.

Kusarigama: Servía para atacar a grandes distancias. Estaba formada de una pesa, una cadena y una hoz, que es una navaja curva.

Arco: Era el arma favorita de los samuráis más antiguos. Solía medir más de dos metros, porque el guerrero lo usaba montado a caballo. A este modo de tiro se le conocía como yabusame.

La armadura samurái: a diferencia de la armadura usada por los caballeros europeos, siempre estaba diseñada para la movilidad. Una buena armadura tenía que ser fuerte, pero lo suficientemente flexible como para permitir el movimiento en el campo de batalla. La armadura estaba hecha de chapas lacadas de cuero o metal, cuidadosamente unidos por cordones de cuero o de seda. Los brazos estaban protegidos por escudos, con hombreras rectangulares grandes y ligeras, y mangas blindadas. La mano derecha se deja a menudo sin manga para permitir el máximo movimiento.

La parte más extraña y complicada de la armadura, el casco kabuto, también cumplió su propósito. Estaba hecho de placas metálicas remachadas, mientras que la cara y la frente estaban protegidas por una pieza de armadura que se ataba alrededor de detrás de la cabeza y bajo el casco. Defendía al guerrero de flechas y espadas que venían desde todos los ángulos. Muchos cascos también contaron con adornos y piezas acoplables, incluyendo un bigote, una máscara demoníaca mengu que tanto protegía la cara y daba miedo al enemigo.

Aunque la armadura samurái pasó por cambios significativos en el tiempo, su aspecto general siempre se mantuvo bastante constante. Fue tan bien hecha y eficaz, que el Ejército de EE.UU. se basó en estas armaduras para crear los chalecos antibalas actuales.

Y, por supuesto, la katana, los maestros herreros tardaban en fabricarla casi un año y su puño estaba hecho de piel de mantarraya., es una especie de sable que llamaban también “el alma del samurái”, pues era la más importante entre sus armas, incluso creían que ésta misma escogía a su digno portador, quien nunca se separaba de ella ni siquiera en la tumba.

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