LA GUERRA DE LAS MALVINAS

EL RIDICULO DE ARGENTINA CONTRA INGLATERRA… LA ESTRATEGIA REAL DE LA OTAN

El archipiélago de las Malvinas fue descubierto en 1520 por Fernando de Magallanes, tras pasar por manos españolas, francesas y argentinas, en 1833 fueron invadidas por los ingleses.

Desde entonces la soberanía del archipiélago ha sido foco de tensiones diplomáticas entre el Reino Unido y Argentina.

Quince días antes del inicio de la guerra, un grupo de obreros argentinos desembarcó e izó su bandera en Georgia del Sur, isla cercana a las Malvinas y también bajo soberanía británica. Los ingleses amenazaron con expulsarlos.

Estallido de la Guerra de las Malvinas, el día 2 de abril de 1982 el Ejército argentino invadió el archipiélago de la Malvinas, ese mismo día el Reino Unido puso en alerta a sus tropas y el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió para tratar el tema.

Argentina, gobernada por Leopoldo Galtieri, anunció que las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur quedan bajo su soberanía, ese mismo día el Reino Unido rompió relaciones diplomáticas con Argentina y anunció el envío de tropas. Durante la guerra, el Perú envió aviones y armas para ayudar a Argentina; mientras que Chile apoyó a Inglaterra.

El gobierno inglés resolvió mantener como secreto de estado toda la documentación vinculada con la guerra de las Malvinas por noventa años, o sea, hasta el año 2072. Esta decisión, conocida el 2010, se presenta como muy llamativa, porque los secretos de estado en general se revelan al cabo de 25 o 30 años. Pero desde el lado argentino podemos suponer que esta decisión sin precedentes tiene como fundamento el hecho de que las revelaciones podrían ser utilizadas contra Gran Bretaña en la reclamación sobre la reivindicación de las islas.

Conociendo la astucia y la falta de escrúpulos del gobierno inglés en esta materia, podríamos decir que esto es así sin ninguna duda, al cabo de los 57 años que hay por delante, cabe suponer que el pleito estará superado a favor o en contra de cualquiera de los contendientes y ya carecerá de importancia lo que pudiese surgir de esos secretos.

Como quiera que sea, Inglaterra guarda secretos y uno de ellos esté referido al motivo inicial de la contienda, del lado argentino todo el mundo cree que fue un acto irresponsable del General Galtieri, entonces Comandante en Jefe del Ejército y presidente en ese momento de Argentina;

¿Cómo se puede aceptar con tanta simplicidad tal irresponsabilidad de las FFAA (fuerzas armadas de argentina), de acometer una aventura bélica con una tropa recién incorporada, con casi nula preparación? ¿Cómo se puede creer que los comandantes de la marina y la fuerza aérea y sus respectivos estados mayores no tuvieron la posibilidad de advertirle al Ejército, los inmensos riesgos de esa aventura? esto es imposible de creer.

Descartada por increíble la hipótesis de que la contienda se inició por un acto de locura de las FFAA argentinas, tiene que existir otra explicación, basada en razones muy poderosas que tuvo el gobierno inglés, a cargo de Margaret Thatcher, para que el conflicto se desatara. Ese es el secreto más comprometedor ante la opinión pública mundial y ante la historia de la civilización, que el gobierno inglés quiere preservar.

 

¿Fue una gesta realmente? No se alcanza a comprender a quienes califican la acción desplegada como “gesta” y al mismo tiempo atentan contra la irresponsabilidad de ocupar las islas sin una tropa debidamente preparada, sin los adecuados armamentos, que quedaron en el continente, sin comida y tantos otros defectos que llevan a preguntar, en qué cosa radica la calidad de gesta frente a tanta falta de experiencia por “chavos novatos”. Cuando se celebró el primer aniversario, el 02 de abril de 1984, ya recuperada la democracia (pero no el sistema republicano, que fue escandalosamente falseado desde entonces hasta hoy), el gobernador de la Provincia de Buenos Aires (Alejandro Armendáriz) presidió un acto de celebración de la gesta, en presencia de familiares de soldados, oficiales y suboficiales muertos y de lisiados en silla de ruedas, en su discurso mostró esa contradicción insoluble: “Hemos venido a celebrar…, dijo …bueno, aquí no hay nada que celebrar…”. Los presentes quedaron atónitos: qué celebración es ésta en la que no hay nada que celebrar. Concedió condecoraciones a los lisiados y entregó medallas a los familiares de los muertos, que para él carecían de todo significado. Eran por actos personales protagonizados por cada uno de ellos a favor de una aventura militar, que no fue gesta. Murieron y se incapacitaron por nada, pero la dramática contradicción de quienes creen que el hecho de la ocupación de las islas fue obra de un general borracho.

La verdad sobre esto es un secreto de estado inglés, ningún inglés lo va a revelar jamás hasta el año 2072, pero la decisión del gobierno británico no alcanza a ciudadanos de otras nacionalidades, así como una actitud de expiación por la actuación que la OTAN le hizo jugar al Reino Unido de Gran Bretaña en contra de la República Argentina, le manifestó que la guerra obedeció a una necesidad vital de estrategia de dicho organismo, enfrentado en la guerra fría contra Moscú, ya que según las encuestas de opinión el pueblo inglés se hartó de la “dama de hierro”, Margaret Thatcher, y para desplazarla apoyaría al partido Laborista, este propiciaba como plan de gobierno el retiro de los misiles intercontinentales Pershing, instalados por la OTAN en territorio británico, con ojivas nucleares apuntadas hacia Moscú y las principales ciudades de la ex Unión Soviética. El triunfo del laborismo conduciría a la desarticulación del sistema defensivo de la Organización, basado en la principal arma estratégica que tenía para enfrentar la “guerra fría”, que entonces se hallaba en proceso de intensificación cada vez mayor.

Los hechos referidos y la responsabilidad de Thatcher se basan exclusivamente en relatos efectuados por los periodistas ingleses Hastings y Jenkins, el país argentino fue objeto de una trampa, perfectamente orquestada por la OTAN, en resguardo de su sistema estratégico, que se hallaba en peligro de desmantelamiento. Con la colaboración de EEUU le hicieron ver a la Junta Militar que una ocupación sin bajas de las Islas (así se hizo) serviría para destrabar las negociaciones de Nueva York, que en ese momento se hallaban estancadas por la desinteligencia sobre si debían respetarse los deseos o los intereses de los habitantes de las islas. Todo sería solucionado por vía diplomática, sin acciones bélicas. Tanto es así que, cuando Thatcher ordenó la movilización de la “Task Force”, John Not, Ministro de Defensa inglés, manifestó que “cuando los argentinos vean que sus barcos comienzan a hundirse, volverán a la mesa de negociaciones”. Esta supuesta actitud negociadora es otra mentira más destinada a convencer que la acción de ocupación era un acto de locura de los militares argentinos. La guerra intensificó el espíritu nacionalista del pueblo inglés (es lo que se buscaba) y Thatcher fue reelegida nuevamente como Primer Ministro. Objetivo logrado: los misiles no fueron removidos al precio de la vida de más de 900 soldados ingleses (dato que también ocultan), algo así como 1300 argentinos y más de 40 pilotos de la aviación, también argentina.

A la Argentina la impulsó un motivo de honda raíz patriótica. A Inglaterra, en cambio, la impulsó la de Margarte Thatcher. Ahora queda definir si fue ¿una gesta? o ¡una “vacilada “de militares argentinos enloquecidos! ¿Cuántos años más seguirían manteniendo esta falsedad?

Políticamente, en la Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la junta militar que gobernaba el país; en el Reino Unido, por su parte, la victoria en el enfrentamiento ayudó a que el gobierno conservador de Margaret Thatcher lograra la reelección en las elecciones del año 1983.

A Inglaterra le costó un solo contraataque, para que Argentina en solo dos semanas prácticamente… perdiera la guerra.

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