LA MATANZA DE CHINOS EN TORREON COAHUILA

EL GENOCIDIO DE EXTRANJEROS MÁS GRANDE Y POCO CONOCIDA EN MÉXICO…CABEZA

Miguel Ángel Madrid García.- Sin duda, la ciudad de Torreón alberga una vasta historia, pese a ser una ciudad relativamente joven, de un poco más de cien años años, muy bonita por cierto de gente de mucho empuje; sin embargo cuenta en su haber con acontecimientos tan importantes y gloriosos, que si su gente los conociera a profundidad, tendrían aún más motivos por los cuales sentirse orgullosos y exigir el justo lugar que merece en la economía y política de nuestra nación.

Pero entre su historia, Torreón tiene una mancha, que ya sea por olvido involuntario u omisión consciente, poca gente conoce, no solo en la región, sino en todo el país. Es menester para todos, conocer este episodio lamentable, no para reclamarnos, sino para no cometer esos mismos errores, donde la cuestión racial propicio una matanza, y aceptar también que como Mexicanos también lo hemos hecho estando del otro lado de la “cancha” es decir también hemos sido  agresores ante otros seres humanos por la característica de su raza y costumbres principalmente.

Y es por ese mismo olvido, que se han forjado falsas historias sobre los autores de la masacre y los motivos de la misma, por lo cual procuraremos aclarar esas inconsistencias y sentar bases para un mejor criterio.

Podríamos citar como la antesala de esta masacre, la arraigada “Campaña anti China” que prolifero entre los años de 1910 hasta mediados de los años 40’s. De hecho, la colonia china más numerosa en México, en aquellos años, era la de Torreón. Otra de las razones de esta famosa campaña se debió a que el programa enarbolado por el Partido Liberal Mexicano, encabezado por los hermanos Flores Magón, acusaba a los inmigrantes chinos de haber privado de trabajo a los mexicanos. En una de sus publicaciones en el periódico “Regeneración” Ricardo Flores Magón llama a “los industriales mexicanos y a los hombres de negocio en pequeño, que guardan resentimientos por la monopolización extranjera de los intereses económicos”, en la cual hace clara alusión a los dueños de los grandes capitales (alemanes, estadounidenses y españoles) y medianos capitales (chinos). Sin duda, estos discursos anti chinos, plasmados en el los ideales de los Flores Magón, fueron antecedentes claves para la matanza que se avecinaba. Se puede decir que el odio racial hacia la comunidad china se resume en el grito de independencia de 1910 “¡Viva México, Viva Madero, Mueran los chinos!”.

Otro de los antecedentes es la llamada “mestizo filia”, al que podemos llamar un movimiento que surgió en los albores del siglo XX, donde el mestizaje se veía como la imagen ideal, en un país donde el chino no tenía cabida por considerar que solo “degeneraba”.

La culminación de este odio (irracional hay que decirlo) se dio en la ciudad de Torreón el día 15 de mayo de 1911, durante la primer toma de la ciudad. En aquel entonces, la guarnición de 700 federales al mando del general Emiliano Lojero, Con el presagio de un  ataque inminente a la ciudad y tomando como referencia, los ataques y el vandalismo del que fueron víctimas los comercios chinos, previo al estallido de la revolución, se hicieron circular panfletos entre la comunidad china, donde se les hacia un llamado a encerarse en sus casas y no oponer ninguna resistencia ante el posible saqueo de sus bienes. El ataque a la ciudad comenzó el 13 de Mayo de 1911, para el 15 del mismo mes, las fuerzas federales abandonaron la plaza.

Un Asesino llamado  Benjamín Argumedo, que por cierto  sería un “súper aliado” del chacal de Victoriano Huerta, en el golpe de estado a Madero unos años después,  fue jefe que comandó el ataque a la ciudad de Torreón entraba triunfal a la ciudad, comenzando el pillaje y saqueo de los negocios chinos, esto debido, a que circularon rumores que la Carreta trasladó cadáveres de ciudadanos chinos ejecutados.

La comunidad china, había apoyado activamente al ejército federal, incluso participando en la defensa de la ciudad. Durante el saqueo, a cada chino que encontraban lo sacaban de sus casas o negocios y los mataban en plena calle. Es muy común escuchar que durante la matanza, a muchos ciudadanos chinos radicados aquí, se les aventaba desde el edificio Russek, que se ubica en la plaza de armas, en el costado poniente del Casino de la laguna, donde encontraban su fatal destino. Al final, 303 ciudadanos chinos fueron asesinados por las fuerzas de Benjamín Argumedo, es decir, casi la mitad de la colonia china radicada en esta ciudad.

Una de las teorías más arraigadas es que el autor de esta matanza fue Francisco Villa, pero en este primer periodo revolucionario, y esto es totalmente falso ya que Villa no tuvo participación alguna en la primer toma de Torreón, este hecho es atribuible 100% a Benjamín Argumedo, revolucionario lagunero conocido como “El León de la laguna”, quien después, pasaría al bando federal, enfrentándose al general Villa en una de las tomas de esta ciudad.

 

Un ranchero mexicano de nombre Francisco Almaraz fue de los primeros que  enfrento  a las fuerzas de Argumedo, por los crímenes que estaban cometiendo y sin ningún miramiento, ahí mismo lo mataron dejando su cuerpo mezclado entre los cadáveres de los chinos. Sólo ese día 13 fueron asesinados 84 chinos. Las huertas donde hubo más víctimas fueron la de Do Sing Yuen (35 muertos), la de Lu Zoc Yuen (19 muertos) y la de Tay Sing Yuen (19 muertos). El 14 de mayo transcurrió con bajas para ambos lados.

Para entonces Benjamín Argumedo y Sabino Flores ya estando presentes en la ciudad, al frente de sus hombres y empezaron a preguntar a la gente pobre que los acompañaba que desde cuáles azoteas les habían disparado los federales, señalando éstos a las casas y tiendas de los chinos -ahí se habían apostado los soldados por órdenes de Lojero, dicho esto, Argumedo dio orden a la gente que entrara a las casas y tomara todo lo que quisiera.

Bajo la falsa excusa de que un chino tratando de defender su vida hizo un disparo contra los agresores, Benjamín Argumedo que no pasaba de ser un “vil asesino” dio la orden de “maten a todos los chinos”. Dada la orden, uno por uno fueron acribillados a balazos en las habitaciones donde se escondían. Sus cadáveres fueron tirados a media calle para que la gente los descalzara y buscara dinero, mientras algunos jinetes con sogas, lazaron a algunos por el cuello y se los llevaron arrastrando al galope (como trofeos) a muchas cuadras de allí. A través de una de las ventanas del edificio, alguien arrojó a la calle la cabeza de un chino.

El mismo Argumedo, un mes después de la masacre reconoció públicamente ante un juez militar y con una mezcla de cinismo e ingenuidad, que él mismo había dado la orden de la matanza y en su defensa alegaba que lo hizo porque los chinos lo habían recibido a tiros. Fuentes fidedignas consultadas luego, negaron categóricamente lo dicho por Argumedo y confirmaron que los chinos…. “estaban desarmados”.

Ahora ,no solo Francisco Almaraz fue un mexicano que trato de salvar a los chinos, sino  que hubo varios mexicanos que murieron por oponerse al asesinato de los chinos, como el Señor Escobar dependiente del licenciado David Garza Farías y un vecino de la quinta del “Dr. Lim” , documentos posteriores hablan de otros cinco torreoneses aparte de José Cadena que a riesgo de sus vidas socorrieron a los chinos: José María Arzave, Manuel Rodríguez, Cristino Hernández, Aureliano Heredia y Leónides González.

Para las diez de la mañana ya habían muerto la mayor parte de los chinos que sucumbirían ese trágico 15 de mayo. Entre ellos connotados personajes de la colonia china como: Kang Shai Jack gerente del Banco Wah Yick… El abarrotero Ching Mon King socio de la tienda Wing Hing Luna… Ching Ping Con propietario de la tienda La Plaza de Armas, junto con su socio y hermano Ching Ping Quon… y de otros comerciantes importantes y conocidos.

En esa mañana ya estaban también  en Torreón Emilio Madero hermano de Francisco, así como el coronel Orestes Pereyra y el jefe Agustín Castro quienes giraron la orden de impedir el asesinato de más chinos y concentrar a los sobrevivientes en el cuartel maderista de la ciudad.

A las pocas horas Ten Yen Tea junto con otros nueve chinos que se habían escondido fueron sacados a golpes por guerrilleros de la revolución para llevarlos al Hotel Salvador, ante Emilio Madero. A los diez los llevaban a pie por las calles, sin embargo antes de llegar y sin mediar provocación alguna “los balacearon por detrás de manera cobarde”, matando a siete de ellos. El cuñado del doctor Lim sobrevivió para contarlo.

Fueron los últimos soldados revolucionarios que entraron en la ciudad, conformando la mayor parte de la fuerza maderista, quienes contuvieron la matanza, salvando la vida de aquéllos a quienes sus correligionarios tenían agarrados y a punto de matarlos.

Se dice  que  el gobierno chino exigió una compensación de 30 millones de pesos, que luego bajó a seis y finalmente a tres millones de pesos oro por un genocidio de 303 muertes, mismos que fueron pagados por el gobierno de Francisco I. Madero el uno de julio de 1912.

Al cabo de un año no quedaban en Torreón sino unos cuantos chinos. La mayoría de quienes habían salvado la vida abandonaron para siempre lo que fuera la colonia de chinos más importante, próspera y productiva… de todo México.

Sin duda, el racismo es semillero fértil para estos eventos, siendo México un país de mestizos, donde confluyeron personas de distintas etnias para dar origen al mexicano actual, un episodio como el vivido en la ciudad de Torreón resulta indignante, pero sobre todo nos debería poner a pensar en la irracionalidad de las creencias de la superioridad de razas. Podríamos criticar el racismo de Hitler o el de asociaciones u organizaciones neonazis que se formaron en Europa y EUA, pero hacer una autoevaluación de nosotros, daría como principal observación que ejercemos el racismo incluso contra nuestra propia gente, desestimando y despreciando su origen étnico  en este caso de  nuestros indígenas u otras minorías.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here