¡Los confundieron!

Dijo el padre de uno de los jóvenes asesinados en Oluta la noche del sábado. Iban a dejar una tarea a la ciudad de Acayucan; eran alumnos brillantes y muy buenos amigos. Ayer los sepultaron y pidieron justicia para que se esclarezca su muerte.

CARLOS GONZALEZ ALONSO, Villa Oluta, Ver.- Tristeza, dolor, mucho llanto y sobre todo gran impotencia se vio este lunes en el sepelio de los dos jóvenes olutecos que fueron asesinados la noche del pasado sábado y al grito de: “los confundieron, porque son jovencitos que estudiaban y trabajaban”, un numeroso contingente acompañó el féretro primero hacia la iglesia del pueblo y después hacia su última morada en el panteón municipal.

Don Claudio Molina, padre del jovencito Juan Carlos Molina Martínez, quien junto a Aldair Limón Núñez, fuera asesinado el sábado por la noche, abrió las puertas de su humilde hogar para dar a conocer su verdad, muy por encima de lo que pudo haberse dicho sobre el terrible asesinato de su hijo y el amigo de éste: “como padre y conocedor de la vida de mi hijo, puedo decirte que a él lo confundieron. Igual a su amigo Aldair. Esa noche ellos iban para Acayucan para dejar una tarea de Aldair porque ambos estudiaban en la prepa Acayucan. Juan Carlos durante la semana y Aldair los sábados”.

VIDA SENCILLA Y LIGADAD AL SERVICIO DE DIOS

Al hablar de su hijo Juan Carlos, don Claudio expresó que desde pequeño “él se dedicaba al servicio de Dios, pues la familia pertenece a la Iglesia de los Mormones, donde él también participaba junto a todos nosotros. Su tiempo libre lo dedicaba a hacer ejercicio con unas pesas que fue comprando conforme ahorró con su trabajo en la carpintería de la familia, donde también laboraba”.

“Era un joven muy comprometido con sus estudios, con sus amigos y sobre todo le gustaba sobresalir en la música formando parte de la banda de guerra de la escuela. Desde chico le gustó la música de viento y participó en diversos concursos de aprovechamiento. Él tenía un futuro comprometedor pues ya iba en quinto semestre de la prepa y su sueño era seguir estudiando para ser arquitecto. Pero Dios sabe por qué hace las cosas, solo sé que mi hijo no era delincuente y tanto a él como a Aldair los confundieron”.

AMIGOS POR SIEMPRE

Juan Carlos y Aldair. Aldair y Juan Carlos. Se criaron casi juntos y desde que se conocieron juraron ser amigos por siempre. “Aún recuerdo cuando ambos dijeron que su amistad perduraría por siempre y que solo la muerte podría separarlos”, dijo el padre de Aldair que llegó junto al féretro de su hijo al hogar donde velaban a Juan Carlos. Ahí juntaron los dos ataúdes. Ahí la familia de ambos lloró la muerte de los jovencitos. Ahí llegaron los amigos, los compañeros y quienes conocían a ambos muchachos para despedirlos, para decirles que los recordarían como siempre fueron: alegres, buenos hijos y mejores estudiantes.

GRACIAS SEÑOR GOBERNADOR POR SU INSEGURIDAD

Los dos féretros salieron juntos de la casa de Juan Carlos. Porque así fue la voluntad de los padres, también amigos de muchos años. Si en vida era difícil separarlos, pues que en muerte igual se fueran juntos al descanso eterno. En hombros, los familiares, amigos y conocidos cargaron los ataúdes en color blanco, porque demuestran la pureza del ser amado “y porque sabemos que ellos no eran delincuentes. Que quienes los asesinaron que digan que se confundieron, porque nuestros hijos no andaban en malos pasos, sino todo lo contrario, los dos querían un futuro prometedor propio y para la familia”.

Frente al contingente humano, familiares de Juan Carlos y Aldair portaban una manta en color blanco con letras rojas, con el siguiente mensaje: “GRACIAS SEÑOR “GOBERNADOR”. POR LA FALTA DE INSEGURIDAD. X POR LA MUERTE DE ESTOS DOS ESTUDIANTES”.

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