Oluta: el barrio de los desaparecidos

La lista negra empezó con un pacífico profesor de la calle Morelos. “Cheo”, el último de los desaparecidos; era un ex taxista muy religioso.

JULIÁN CARRERA, OLUTA, VER.-

“Un día se marcho/
sin decirnos adiós;/
juguetón como siempre se marcho
simplemente/
en el polvo de un rayo de sol
que atardecía…”.

El Barrio Primero es el primero en todo: tiene escuelas, cantinas, venta de carnitas, de pollos y costillas asadas y es donde con la estatua de La Malinche se la da la bienvenida a los visitantes. Pero tiene un récord o estadística negra: es el barrio de donde más ciudadanos han desaparecido.

Son varias personas las que un día simplemente desaparecieron. Desaparecieron físicamente y parece que hasta del recuerdo de sus familiares y vecinos, porque nadie los menciona, nadie habla de ellos…simplemente se perdieron.

Por ellos, según se supo, en los primeros días se hicieron rezos e encendieron veladoras, se realizaron brigadas de búsqueda, pero con el paso de los días sus familiares perdieron las esperanzas.

En otros sectores del pueblo –al igual que en otros pueblos del Estado y en otras ciudades del País—también ha habido ciudadanos desaparecidos, pero en este barrio de esta Villa que no tiene más de 15 mil habitantes, se documenta la desaparición de, cuando menos, media docena de personas.

ERA UNA TARDE DE DOMINGO…

Manuel era un profesor de educación primaria que impartía clases en una escuela de la comunidad Villa Guerrero del municipio de San Juan Evangelista. No tenía vicios, era apegado a su familia y no acostumbraba a ausentarse de su casa. Vivía en la calle Morelos casi frente a una escuela secundaria.

Un domingo del invierno de 1992 estaba en  la sala de su casa preparando el material que ocuparía al día siguiente en la escuela. Alguien de su familia fue a buscarlo a la sala pero ya no lo encontró. No aparecía ni ese día, ni al siguiente, ni al tercero ni nunca.

Los días siguientes a la misteriosa desaparición, sus familiares y vecinos se organizaron en cuadrillas para buscarlo entre el monte en las inmediaciones del pueblo, pero la búsqueda no dio resultados positivos.

Era el primero de esta lista negra del barrio Primero de Oluta.

 OTRO QUE SE FUE…

Desde el día que desapareció, a principios de octubre del año 2008, su familia no quiere hablar.

“Albert” era un joven conocido que a veces vendía ropa o cualquier otro artículo. Era común encontrarlo en la esquina de las calles Juárez y Comonfort, siempre escuchando música; recorría el pueblo en una bicicleta.

En aquel octubre, mes cuando dicen que la luna es más bella, de repente desapareció; nadie sabe, nadie supo de él. Su familia humilde empezó a hacer rezos y su madre, desde entonces, cayó enferma. Tenía dos hijos pequeños que hoy en día ya son jóvenes y dejó a su esposa joven.

TAMBIÉN LAS MUJERES SE PIERDEN…

Ella era muy conocida por su alegre juventud, porque vendía pollo  y sombrillas y porque la chaviza oluteca le tenía un peculiar apodo: “La 200 pesos”.

“Juri” desapareció un día luego de que a su casa ubicada en la calle Aldama del barrio Primero, llegaron unos sujetos y mataron a balazos a quien era su  pareja. Los hechos fueron un día de diciembre del año 2014.

Sus hijos y su madre todavía la esperan.

LAS CANCHAS LO ESPERAN…

Miguel ya no vivió de pequeño en esta población y luego se fue a la ciudad de Acayucan; sus familiares maternos y paternos son de conocidas familias de este lugar. Era empleado de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa).

Despareció el 7 de junio del año 2015 cuando de la ciudad de Catemaco se dirigía a la ciudad de Acayucan. Sólo aparecieron los restos quemados de la camioneta que conducía.

Era un conocido futbolista avecindo en el barrio Tamarindo de Acayucan. Nunca se volvió a saber más de él.

ACABABA DE LLEGAR AL PUEBLO….

El 23 de febrero del presente año, ocurrió la desaparición de Roberto, un hombre aún joven que había sido chofer de personajes políticos como el ex alcalde de Acayucan Maximiano Figueroa Guillén y del alcalde de San Juan Evangelista, Abel Vázquez González-

El coche que conducía apareció en la calle ABASOLO, pero de él nunca se supo nada. Acababa de llegar a ocupar un departamento en renta en la esquina de las calles Morelos y Comonfort de esta Villa.

DON “CHEO”, EL ÚLTIMO…

Don Eliseo Santiago Barragán es también vecino del barrio Primero y también está desaparecido.

“Cheo” es un hombre de paz, religioso, ex empleado de Liconsa y ex taxista que se fue a trabajar con una compañía constructora al estado de Querétaro.

Lo reportaron desaparecido desde hace más de una semana; y aunque su familia ya está desesperada, se guarda mucho hermetismo.  El vivía en la esquina de las calles Juárez y Comonfort y en esa cuadra sus familiares son muy conocidos por ser gente pacífica, de trabajo y religiosos todos.

A  Eliseo lo andan buscando afanosamente, allá en Querétaro las corporaciones policiacas y acá en su pueblo, sus familiares y vecinos se organizan para recaudar fondos y continuar con la búsqueda.

Este fin de semana, según se supo, sus familiares organizaron servicios religiosos y venta de antojitos para que su esposa continúe en aquella parte del País donde ocurrió su lamentable desaparición.

Este trabajo de el Mañanero es apenas una hoja, una plana, que da a conocer la crudeza de las desapariciones. Duele porque  son personas conocidas de un barrio popular de un pueblo pequeño… duelen al igual que duelen las muchas desapariciones de ciudadanos de Acayucan, de todo el estado de Veracruz y de todo México.

“Volverás con el Verano otra vez a mi/

Y asechando al calendario esperaré por ti…”-

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