Los periodistas en México están acorralados

Lo advierte un corresponsal extranjero, quien dijo además que es lamentable que en Acayucan hayan asesinado a un refugiado centroamericano

An activist holds a poster during a demonstration against journalist killings in Mexico, at the Interior Ministry building in Mexico City, Mexico May 16, 2017. Picture taken May 16, 2017. A sign reading "No more violence against journalists". REUTERS/Henry Romero

Medios.- Los periodistas en México están acorralados, advierte Óscar Martínez, ante la falta de justicia sobre casos de quienes fueron asesinados, mientras que las autoridades mantienen postura mediática para sólo declarar, pero sin acciones judiciales para dar con los responsables.

Las autoridades en México han actuado de forma omisa, en torno a los asesinatos de periodistas, dijo el periodista salvadoreño, en su visita a Poza Rica, al ofrecer el curso de Protección, organizado por la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas (CEAPP), en la zona norte de Veracruz.

Aun siendo un hombre de edad joven, con experiencia en el periodismo y con reconocimiento nacional e internacional, el cronista Óscar Martínez habló en entrevista sobre el caso del camarógrafo de origen hondureño, también centroamericano, Edwin Rivera Paz (asesinado el domingo pasado en Acayucan)

Considera lamentable para el Estado Mexicano que un refugiado haya sido ultimado, en conocimiento de que se encontraba en situación de riesgo. “Han terminado asesinando en Veracruz a una persona que huyó del segundo país más homicida del planeta tierra, que es Honduras. Fue y lo sigue siendo detrás de El Salvador, en el 2015 y el año pasado, que superaron los índices”.

Para Óscar Martínez, ex corresponsal de la revista PROCESO, en México, y El Faro, en su país natal, es presumible que de los responsables del homicidio de Edwin Rivera, tenga la misma suerte que los casos de periodistas asesinados en México, que no se rindan cuentas rápidamente a la sociedad, ya que advierte el teje y maneje de las negociaciones políticas, así como de las declaraciones de los servidores públicos en materia de seguridad y justicia para la prensa mexicana.

“Tengo muchas ganas de equivocarme, pero me da la impresión que no se va a llegar pronto a una resolución práctica, dentro de juzgados, con pruebas. No sé por qué, las autoridades mexicanas tienen el terrible cinismo de dirimir los casos de asesinatos de periodistas ante los medios o en ruedas de prensa, pero nunca en los juzgados”.

En el tiempo que como periodista trabajó en México, considera que las autoridades nacionales actúan “como si estuvieran en el mundo del espectáculo, en el romance de dos famosos, pero estamos hablando de gente muerta, que se murió haciendo su trabajo. Me da la impresión que en este caso harán como todos los demás”.

A pregunta expresa, si el periodista mexicano está acorralado entre la falta de garantías laborales, de ejercer libremente la profesión y de su seguridad, respondió afirmativamente. “Está acorralado por el crimen organizado, está acorralado por los medios precarios e irresponsables que dejan a sus periodistas solos, en muchos casos pagándoles miserias enviándolos sin ninguna protección a hacer coberturas muy complicadas o pidiendo que hagan diez coberturas al día, u obligándoles a que tengan otro tipo de empleo.

El periodismo es un ejercicio intelectual, que si no le puede dedicar todo el tiempo a pensar, cometes errores. El problema es que cometer un error en Finlandia, es muy distinto a que sea en Veracruz”.

En su convivencia con colegas mexicanos, en el caso de Tabasco, mencionó que los ingresos de su jornada laboral son precarios, pagando por cada nota publicada 35 pesos.

Entonces, en el caso del periodista Javier Valdés Cárdenas, asesinado en Culiacán y siendo profesionista reconocido por distintas organizaciones nacionales e internacionales, acusa que esto ha rebasado a la propia ley. “Ya no sé cuál es la línea que haría que se actué de una forma distinta. El gran problema es que ya se naturalizó que maten a un periodista en México, y ya se naturalizó que no pasa nada sin responder”.

A su consideración, la mejor forma de defender el periodismo, es haciendo periodismo de investigación, luego que más que las formas de protesta, el arma más fuerte es siendo voz social y no permitir el periodismo de instituciones.

Óscar Martínez aun no llega a la tercera década de vida, pero desde los 17 años comenzó su carrera periodística, dejando huella en su desempeño en los temas por los derechos humanos, a través del narcotráfico y la migración de ciudadanos centroamericanos hacia el sueño americano. Destaca en la crónica con testimonios en relación a los hechos de violencia.

Es fundador de Sala Negra, del periódico digital “El Faro”, en el Salvador, así como en medios de comunicación internacional como “El País” y el “New York Times”.

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