Cunden cultivos de amapola en varias regiones del país

Sierra huichola, norte de Jalisco. Hace unos meses una coralillo, esa temida culebra venenosa de las sierras mexicanas, se metió en plena clase al salón de tercero en la telesecundaria de Tuxpan de Bolaños, una de las principales comunidades wixaritari (huicholas) del norte de Jalisco.

La serpiente entró por uno de varios agujeros, entre el piso y la pared, junto al pizarrón. “Todos nos tuvimos que echar para atrás, es algo de lo que nos reímos ahora, pero a todos nos asustó, cuenta María, una de las estudiantes, quien dice que terminaron echando a escobazos al reptil”.

En realidad, la inesperada irrupción del animal es lo de menos en una escuela donde los alumnos tienen que salir a hacer sus necesidades fisiológicas al monte, o donde la joven directora, María Montserrat López Pedroza, admite que el rendimiento escolar es casi nulo por el hambre permanente de los menores.

(LA JORNADA)

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