Cuitláhuac: estilos de gobernar

Angel Gabriel Fernández.- (1) Lo he visto dos veces conducirse de manera pública en lo que va del mes der septiembre:

El sábado 9 de septiembre, Cuitláhuac  Condado Escamilla, presidente municipal electo de Acayucan, llegó a la Sala del Cabildo del palacio local a invitación de la Asociación de Periodistas Independientes  de Acayucan. Llegó de manera discreta, saludando de mano a los presentes, estrechando incluso la mano de Raúl David Salomón, quien en la contienda electoral fuera el candidato de MORENA. No trae un séquito con él, es de pocas palabras; está asumiendo de manera cabal su posición de alcalde electo; es decir, no busca reflectores porque el acalde constitucional es Marco Martínez Amador y hay que respetar la investidura. Cuando el evento concluyó, salió también de manera discreta.

El viernes 22, de nueva cuenta Cuitláhuac Condado llegó al palacio municipal a invitación de un grupo de profesores. Llegó sin aspavientos, dialogó con los profesores y cuando salió del evento, saludó a los presentes en el parque Benito Juárez, atendió a algunas señoras y caminó hasta la esquina de Victoria y Zaragoza. La discreción es su principal característica.

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Así es Cuitláhuac Condado: serio, de pocas palabras. Quienes lo conocen aseguran que es hombre del momento: que cuando necesita resolver o atender algo, lo hace de inmediato, no espera. Esas son buenas noticias para Acayucan. No se vale barrer para atrás: el pasado hay que recordarlo, el presente hay que vivirlo y el futuro hay que planearlo.

Al ser practicante del deporte ráfaga, Cuitláhuac prepara sus jugadas y las ejecuta de inmediato. A sus 38 años de edad, tiene la energía suficiente para trabajar por Acayucan. Y vaya que va a tener oportunidad de trabajar por su municipio a partir del primero de enero del 2018, día en que coincidentemente es su cumpleaños.

El “paquete” que, sin embargo, tiene Cuitláhuac Condado, es grande, porque llega a la alcaldía en medio de grandes expectativas; llega en el momento en que Acayucan o se hunde o sale adelante. Llega a la presidencia municipal como parte de un proyecto político esperado por los Acayuqueños. Está en juego el prestigio de su Partido, de su alianza con el PAN y está en juego el prestigio familiar, porque desde la oposición siempre, la familia Condado Escamilla ha buscado y ha logrado encumbrarse en el poder.

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No va a tener Cuitláhuac la “oportunidad” de quedarles mal a los acayuqueños. Los ciudadanos votaron por él porque en este momento representa la esperanza de que un nativo del barrio Zapotal haga las cosas bien por el municipio. No va a tener la oportunidad de fallar porque diariamente por la casa de su padre, el profesor Clemente Condado Mortera, sigue llegando la gente de colonias y comunidades que necesitan ayuda u orientación. De esa casa ubicada en la calle Juan Ruiz  de Alarcón la gente se va  esperanzada, cuando menos.

Pocos saben que el fuerte del alcalde electo de Acayucan  son sus relaciones políticas; tiene amigos diputados, senadores, es integrantes de importantes grupos perredistas y tiene algo de lo que carecen muchos políticos: iniciativa y persistencia.

Por eso seguramente no le va a quedar mal a los acayuqueños.

Por todo eso, no  tiene pretextos para quedar mal, porque además de tener el respaldo popular, tiene el conocimiento y seguramente tendrá a su lado a los mejores asesores. No más, pero tampoco menos.

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Cuando inicié este artículo con el título de “Estilos de Gobernar”, fue pensando en la “mala costumbre” que está dejando a los acayuqueños el alcalde actual Marco Martínez Amador.

Lo veo llegar siempre sonriente por el parque Juárez, saludando o invitando paletas o “raspados” a los parroquianos. Comúnmente se queda unos minutos frente a las bancas de piedras de la entrada del palacio, para dialogar con amigos, conocidos o gente que le hace alguna petición.

El propio Marco Martínez ha confesado que cuando encabeza eventos, ha girado instrucciones a los oradores para que sólo mencionen a los ediles o funcionarios que están presentes. Acabó con esa burlona práctica de que el orador mencionaba a toda la Comuna aunque algunos ediles flojos no estuvieran presentes.

El estilo popular, cercano a la gente, que ha impuesto Marco Martínez, va a ser difícil de superar; por ejemplo, cada sábado  a estadio presente en vivo en un programa radiofónico; de manera valiente, contesta las preguntas de  los ciudadanos y ha quedado constancia de sus palabras, de sus proyectos, de sus acciones y de sus resultados. Muchos políticos no se expondrían a eso por temor a ser ridiculizados o por temor a que los ciudadanos aprovechen la oportunidad para insultarlos.

En las comunidades, Marco Martínez llega a convivir con sus paisanos y no ha faltado el día en que saboree un caldo e gallina con todo y huevera. Es gente del pueblo.

Es también muy cercano a su familia; por mínimo que sea el motivo, cada fin de semana acompaña a sus hermanos y a su madre. Es un ser humano que ha tenido la oportunidad histórica de servir a su municipio.

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Porque hablando de e estilos de gobernar, Acayucan ha tenido de todo:

En el periodo 1992-94, Maximiano Figueroa Guillén impuso las modas de las Suburbans; aunque al final de su administración tuvo problemas legales acusado por el hoy gobernador de Veracruz Miguel Angel Yunes Linares, fincó las bases para un programa integral de seguridad, construyendo los primeros módulos policiacos en las colonias.

El médico Radamés Trejo, alcalde en la administración 1995-97, ha sido uno de los mejores alcaldes de Acayucan. Fue el primer alcalde de la alianza PAN-PRD y demás partidos de oposición y es de los pocos que pueden andar en la ciudad con la cabeza en alto, con el aprecio de los ciudadanos. No abusó del poder ni se hizo rico saqueando las arcas públicas. Tuvo los pantalones de suspender a un abusivo oficial del Registro Civil y dicen que una vez casi saca a empujones a un edil que le faltó al respeto.

Don Cesáreo Ortiz Peñaloza, en el periodo 1998-2000, fue buen alcalde, aunque se dejó llevar por los famosos hermanos Fernández que le endulzaban el oído tocándole guitarra en la comunidad de Cabañas, provocando que el buen hombre acayuqueño tuviera que salir huyendo perseguido por la justicia.

Joel Alarcón no lo hizo mal, dejó la Plaza Comercial que no ha sido bien aprovechada.

Fabiola y Regina Vázquez fueron efectivas, precisas. Regina amable y saludadora de beso;  Fabiola más reservada y calculadora, pero ambas ganadoras.

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