EL DINERO DE LA CORRUPCION PARA LOS POBRES

México ha sido un país de dictaduras y de dictadores. Ignoro desde cuando nos dijeron que ya teníamos democracia. Y si en su nombre hemos perfeccionado nuestro sistema político y de gobierno. Históricamente está comprobado que no, seguimos sufriendo una democracia de taparrabos, totalmente disfuncional. Los mexicanos ya no podemos engañar al mundo sobre una democracia presumida, altamente costosa y cuyos efectos tienen como destino el basurero de la ignominia. Plutarco Elías Calles comprendió que había que frenar las células armadas que deambulaban en el país en busca de poder y ofreció al pueblo un país de leyes y de instituciones, que fue la más grande hipocresía del sonorense dipsómano.

Se hizo llamar el Jefe Máximo y crea el partido que daría fuerza y vigencia a las instituciones y a sus leyes. Y en ese largo proceso de conformación evolutiva: PNR, PRM y PRI, el país Se atascó. Hasta la fecha no se han dado las condiciones para el desarrollo de una democracia funcional. Existe hipocresía, simulación, verticalismo, dedazo, imposición, decisiones cupulares nefastas, amenazas y presiones por la vía jurídica, menos democracia. Todo el universo sabe que el Nobel peruano, Mario Vargas Llosa, en declaración burlona afirmó que México es la dictadura perfecta.

EL PRI se hizo dictadura. Las instituciones no funcionan a favor del pueblo por la corrupción y la impunidad a la alta escuela. Y las leyes son utilizadas por los estamentos de “justicia” que es lo más podrido que existe en el país. Los jueces representan retroceso y son profundamente lesivos a la sociedad. Persiste la venalidad. Manuel Gómez Morín funda el PAN diez años después del PRI para corregir la parte moral del ejercicio del poder. Gómez Morín fue honesto, pregonó que no buscaba el poder o la riqueza abundante y se mantuvo en esa línea. Los nuevos panistas son caricaturas de perros rabiosos peleándose los huesos putrefactos.

 

La democracia mexicana aún no principia, no tuvo pasado. Tampoco tiene presente, existe una mafia encaramada en el poder. Y su futuro es impredecible.

No se percibe en el horizonte político la luminosidad de una democracia cercana a la voluntad popular. Todo lo que el gobierno gasta en lo que él llama democracia electiva, es falso. El dinero que se otorga a los partidos políticos como prerrogativas no es producto del esfuerzo de los mexicanos, son capitales que se conceden al país como préstamos. Lo mismo sirve para los programas sociales como Prospera y que hay que pagar con elevados intereses.

A los poderosos les conviene tener en la pobreza a millones de mexicanos, lo mismo que en la ignorancia. A los paupérrimos no les interesa le democracia, tampoco el manejo partidario. El problema de ellos es el hambre, la indigencia familiar y la falta de empleos. Es donde aparecen la venta y la compra de votos. Por lo mismo todos los poderosos callan, los partidos reciben miles de millones para promoverse. Y el enorme aparato burocrático para la falsa democracia o democracia prostituida desde el poder, cuesta muchos millones, se contabiliza en miles de millones.

El investigador Jonh M. Akerman, nos ilustra con lo siguiente: “La enfermedad es evidente y a los ojos de todos.  Cada año México derrocha enormes cantidades de recursos públicos en los partidos políticos y en las instituciones electorales. En el 2018 los partidos recibirán 12 mil millones de pesos, incluyendo su financiamiento federal y estatal y el gasto operativo del INE Y el TEPJF juntos rebasará 22 mil millones de pesos… ”

Lamentablemente para la población nacional los sucesivos sismos de distintos grados, el más largo, más trepidante y más destructor rebasó los siete grados. Los más afectados, como siempre, han sido las familias pobres o de muy bajos recursos, convirtiéndose en un clamor de todas las clases sociales mexicanas que las grandes cantidades de dinero que se erogan en una democracia falsificada e inútil y en un grupo de partidos políticos mercenarios, se destinara a la reconstrucción de las amplias regiones afectadas. El pueblo necesita que le devuelvas su dinero que le roban a través de los impuestos. Que los partidos se acostumbren a vivir de las cuotas de sus militantes como sucede en las democracias avanzadas.

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