EL FUTBOL Y LAS ELECCIONES

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Es previsible que el resultado  de las elecciones para Gobernador y Diputados Locales del domingo 5 de junio, sea como el resultado que se dio el domingo reciente en la gran final del futbol mexicano entre el Monterrey y los Tuzos de Pachuca.

Va a ganar el que tiene más experiencia, el que sabe jugar los partidos, el que sabe cómo ganar campeonatos. Por eso ganó Pachuca.

En Veracruz el partido que ha ganado siempre las elecciones para gobernador del Estado es el PRI; el que ha dominado siempre el Congreso junto con sus aliados, es el PRI. Más sabe el diablo por viejo, dicen.

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Durante los 90 minutos de la final del futbol mexicano, el equipo de Monterrey (por purita coincidencia vestido de azul) dominó, llegó y tiró muchas veces a gol, pero sólo anotó una ocasión, suficiente sólo para lograr el empate en el marcador global; nunca tuvo ventaja.

El Monterrey atacó, sí, pero no fue eficaz.

Tenía a su favor al estado entero de Nuevo León, a la ciudad de Monterrey, a todos los aficionados que abarrotaron el estadio; tenía a su favor a los cronistas de Televisa, quienes al término del primer tiempo decían que “de puro milagro Monterrey no iba goleando al Pachuca”.

Los de Monterrey (vestidos de azul,  les recuerdo) tenían listas sus playeras estampadas  con la leyenda de “Campeones”, que es como cuando se escucha que a Miguel Ángel Yunes Linares le llaman “gobernador”.

Ya habían comprado en Monterrey un autobús abierto para pasear a los jugadores una vez que ganaran el campeonato. Pero no ganaron.

En el futbol no se gana con aproximaciones. Se gana con goles.

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Pero Pachuca ganó porque sabe cómo hacerlo. No necesitó llegar muchas veces al marco contrario para ganar el campeonato: con una vez que llegó de manera efectiva, anotó el gol y volvió a ser campeón.

Así normalmente juega el PRI.

Pachucha trae jugadores de experiencia probada como el “Conejo” Pérez y el recio defensa central Aquivaldo Mosquera; trae también jugadores aguerridos e inteligentes como Franco Jara; y se complementa con la velocidad y la juventud de “Chucky” Lozano.

A un equipo ganador como Pachuca no le perturbó tener a la afición en contra ni a los cronistas; no le importaron ni las rechiflas ni los abucheos, ni las habladas del técnico del equipo contrario (Mohamed) que “sencillito” como son los argentinos dijo que él cuando llega a una final es para ganarla. Pero pues por ahora no ganó.

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Y es que ese equipazo de futbol ganó el carro completo, como ha ganado siempre el PRI en Veracruz.

Por si no lo sabían, aquí este inexperto cronista deportivo les informa que los equipos de la Sub-15 y Sub.17 de Pachuca, también son campeones en sus categorías. Ganan de todas todas, como ha ganado el PRI la gubernatura y la mayoría de los escaños en el Congreso Local.

Gana cuando todo parece estar en su contra, como el domingo en Monterrey.  Ha sido el único equipo mexicano de futbol que ha ganado un torneo internacional importante como la Copa Sudamericana que le ganó al “Colo-Colo” de Chile.

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En la vida como en los deportes,  ganar no es lo importante, ES LO ÚNICO IMPORTANTE. Es de mediocres pensar que lo importante no es ganar sino simplemente competir.

Es mediocre decir que “se logró un honroso segundo lugar”; al único que se recuerda es al primer lugar, al campeón. Por ejemplo: el equipo de Monterrey fue líder general durante todo el torneo y cerró en su casa toda la liguilla, pero perdió: el campeón, el que ganó fue Pachuca.

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Cierro esta crónica futbolera con un claro ejemplo de por qué los que nunca han ganado obviamente no saben cómo hacerlo: El PAN y el PRD juntos no han ganado nunca la diputación local por Acayucan. La “Paloma”  no ha ganado ni siquiera en su cuadra o manzana una elección ; tampoco ganó alguna vez siquiera la elección de la sociedad de alumnos de alguna escuela; no ganó siquiera la elección interna de “su” partido. No ha ganado nada.

Su “manager”. El que la metió a estos jelengues de la política, tampoco ha ganado jamás una elección abierta o democrática; fue diputado plurinominal y ha estado en la dirigencia del PRD por acuerdos o negociaciones, pero jamás se ha visto su nombre impreso en una boleta de elección constitucional.  Nació para perder.

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