Inseguridad, problema de TODOS

La autoridad municipal ha cumplido con programas de prevención y desarrollo social, pero las corporaciones parecen no poder con el paquete

Ángel Gabriel FERNÁNDEZ.-

 

“La primera fue por él…

La segunda por su País…

La tercera por su amigo”.

  1. Rambo

(1)

Como ciudadano, como reportero, como ex policía, siento y veo que al alcalde de Acayucan Marco Martínez Amador lo estamos dejando solo en el tema de la inseguridad.

No se vale.

(2)

Los comerciantes, los empresarios, los colonos, los taxistas, los estudiantes los periodistas…todos, todos lo estamos dejando solo.

Gritamos, hablamos por la espalda, murmúranos, criticamos, señalamos a escondidas, tiramos la piedra y escondemos la mano; decimos que vemos ladrones en cada cuadra o en cada esquina, pero no tenemos el valor civil de sumarnos a los esfuerzos que hace la autoridad para frenar la inseguridad.

Necesitamos armarnos no  con rifles o escopetas, sino armarnos de valor para salir a las calles y decir: “sí señor alcalde, hay inseguridad, pero estamos con usted, listos para denunciar o colaborar”. Aunque no hayamos votado en su momento por el AVE, Marco Martínez Amador es el presidente municipal de Acayucan; si es un gobierno bueno o malo, es al fin y al cabo nuestro gobierno porque por él votamos.

No hay que levantarse en armas: hay que levantarse más temprano y sumarse a las iniciativas para terminar con este mal.

Hay que tener valor y firmeza; para hacer el bien hay que ser firmes… el bien se impone, no se regatea.

(3)

Soy unos de los criticones más implacables: es una forma de ser fea, neurótica, que raya muchas veces en lo intolerable. Cuando voy a los eventos del alcalde de Acayucan me la paso criticando o viendo a qué funcionario le amargo el momento.

En contiendas políticas he sido acérrimo enemigo de Marco Martínez, pero me parece que es un político preocupado por lo que le pasa a la ciudad. Se nota los esfuerzos que hace por que haya seguridad o porque haya desarrollo social: impulsa el deporte, atiende siempre a niños de kínder, no le saca a las protestas; a muchas escuelas las ha dotado de canchas, de domos. No es en definitiva, un hombre malo o un malandro.

Creo que la autoridad acayuqueña ha hecho su parte… los que están  fallando son los operativos, las estrategias policiacas. Marco Martínez no va a tomar  un PR-24 o un R-15; no se va a uniformar  y  a salir a las calles a corretear a los malandros. Es el poder  ejecutivo y como tal está cumpliendo.

Sin la participación de TODOS, a la ciudad de Acayucan se la puede cargar el carajo.

Aunque venga la DINA que era la Dirección de Inteligencia Nacional que era la efectiva policía de Augusto Pinochet; aunque venga el SIM, que es el servicio de inteligencia militar de Rafael Leónidas Trujillo; aunque traigamos al MOSSAD, el servicio secreto de Israel que es el más efectivo del mundo; aunque traigamos a la famosa “Sureté” , la policía francesa…aunque traigamos de alcalde a Rudolph Giuliani, el que impuso en Nueva York el efectivo programa de seguridad “Cero Tolerancia”…aun con todo eso no combatiremos la inseguridad porque hace falta que nos involucremos TODOS.

En el programa “Cero Tolerancia” el policía no sale a las calles a ver qué  pasa, sino a observar el comportamiento de los ciudadanos para prevenir la comisión del delito. Si la policía aprehende a un chamaco que inhala thíner, investiga al comerciante que le vendió el thíner; si sorprende a alguien fumando mariguana, se indaga de dónde salió la droga. Si alguien cometió el delito a bordo de una motocicleta y la abandona, se investiga quién compro la moto y  a nombre de quién está. Hay pues seguimiento a la prevención del delito, cosa que aquí en México y especialmente en Veracruz, no se hace.

 

(4)

Recuerdo un caso que escandalizó a la ciudad allá por inicios de los años 90: en un local comercial de la calle Antonio Plaza, casi frente a donde estaba la Inspección General de Policía, donde está ahora el cuartel de la Policía Naval, apareció un hombre muerto; lo ahorcaron para robarle. Los acayuqueños pusieron el grito en el cielo, diciendo de cómo era posible que mataran a un hombre casi frente a la policía. Un experimentado jefe policiaco ni se inmutó; decía tranquilamente que los policías no iban a andar cuidando a todos los comerciantes en el interior de sus locales…al poco tiempo detuvo a los asesinos en un motel. Sentido común, efectividad pura.

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El hecho de que a las calles de Veracruz hayan salido navales, militares y marinos para garantizar la seguridad, NO es la solución a  ese tipo de problemas. Los militares y todos los elementos con formación castrense están capacitados para una guerra, donde hay códigos y se lucha con honor…pero la delincuencia común a la que se enfrentan en Acayucan, simplemente no tiene honor; son ladrones que roban por robar y que buscan escabullirse.

Muchas veces los policías navales no conocen ni las calles ni las colonias, por lo cual tardan mucho en llegar al sitio donde se comete un delito.

Es una lucha desigual, dispareja.

Tampoco es la solución a la inseguridad que regresen los  policías municipales que ya se habían amafiado, pero estos elementos sí conocían la ciudad, sí conocían a los raterillos o raterotes y si no pues se auxiliaban en las “madrinas”.

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Y aclaro que cuando hablo de seguridad no lo hago a lo pendejo. No soy como los perros de rancho, de los cuales sólo el primero sabe a lo que le ladra, los demás lo hacen a lo pendejo. Un comentario, lo hace cualquiera…un análisis sólo el que conoce del tema.

Por eso… por eso creo que los ciudadanos deben involucrarse y dejar de estar criticando; a Marco Martínez se le eligió como alcalde porque es político, porque tiene que administrar los pesos que llegan y gestionar. El ha hecho su parte: colocando lámparas para que los rateros no anden en lo oscurito; gestionando cámaras  para detectar a los delincuentes; comprando equipo para donarlo al Mando Único, promoviendo el deporte para que los chamacos toquen el balón en ligar de darse un “toque” de mota; metiendo aguas y drenaje para que los ciudadanos vivan bien y no se la pasan pensando a quién chingar…Marco Martínez ha hecho su parte.

Si los demás no pueden o no quieren sumarse, es su problema, sí, pero nos afectan a todos.

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