IZQUIERDA Y DERECHA

Hace un tiempo estaba muy marcada la lucha ideológica entre izquierda y derecha. La izquierda era la renovación en pos de la igualdad y la justicia social. La derecha era el inmovilismo, todo debería seguir igual, nada de renovación o de cambio. Se perfilaba una sociedad estática, tal vez hasta involutiva y degradante para la condición humana. La derecha siempre ha sido procapitalista. La izquierda procomunista. Una es la explotación del hombre por el hombre y la otra la explotación del hombre por el Estado.

Ninguna de las dos corrientes existe con el rigor histórico de sus orígenes. El capitalismo se ha humanizado y ya no es el capitalismo salvaje de que hablaba Fidel Castro. Y la izquierda extremosa se ha convertido en el mundo en socialdemocracia. Ni una ni otra corriente política van en contra de las vidas y los bienes de un conglomerado social; pero, claro, es la izquierda por su esencia doctrinal la que busca generar el mayor bien al mayor número de persona y hogares, sin arrebatarle a nadie lo que posee como producto de su trabajo.

Estos conceptos de izquierda y derecha proceden de la gran Revolución Francesa. Aparecen en esa lucha ideológica los Girondinos y los Jacobinos. Los primeros se caracterizaban por su posición más bien moderada y federalista, representando los intereses de la burguesía alta y media, siendo en gran medida ricos burgueses, comerciantes e intelectuales. Buscaban acuerdos con la monarquía y la nobleza, tendían limitar el poder de la realeza pero, a la vez, negarle el voto a las clases pobres. Temían perder sus privilegios por los grandes movimientos populares.

Los jacobinos constituían el ala radical de la revolución, en oposición a los más moderados girondinos. En la Asamblea Nacional siempre ocuparon la parte izquierda de la más alta tribuna, por lo cual también son reconocidos históricamente como “Montañeses”. El jacobinismo es una tendencia política radical que hace defensa a ultranza de las libertades y de la democracia que degenera en un autoritarismo, arrogante de la voluntad y representación de pueblo.

En México existió por muchos años el Partido Comunista, por el que se asesinaron y encarcelaron muchos líderes obreros, estudiantiles e intelectuales. Todos eran personajes de izquierda, a la cabeza el patriarca don Vicente Lombrado Toledano, quien siempre tuvo la audacia de acomodarse al poder y la nómina; fue el que llamó al presidente Alemán: “Cachorro de la Revolución”. De ese partido comunista nace la izquierda mexicana que antes no tenían acceso al poder y muchos se tuvieron que mover en la clandestinidad.

La mayor parte de los militantes de izquierda son personas muy preparadas doctrinalmente, hábiles en la tribuna y en los argumentos a diferencia de los priístas que siempre se han atenido a un pragmatismo masificado, siendo muy pocos los ilustrados. Por ello, tal vez, al PRI se le ha llamado el partido aplanadora, todo lo aplasta, aunque con ello aplasten las mejores ideas. En cierto momento de la historia política en el que el PRI llegó a tener problemas para el debate, varios no priístas se convirtieron en diputados, listos para subir a la tribuna a competir con los ideólogos de la izquierda que habían salido de la clandestinidad.

Uno de ellos, el más sobresaliente, el escritor veracruzano Roberto Blanco Moheno, sin estudios académicos, simplemente un autodidacta, en uno de esos encuentros con su temperamento violento, subió a la tribuna para gritar que “Los señoritos de la izquierda se perecen al pájaro chingolo, cantan muy bonito pero muy lejos de sus huevos”. Esto era cierto, en cuanto a la elegancia tribunicia y doctrinal nunca ha sido fácil arrinconar a los debatientes de izquierda. Claro que nunca ganaban una votación, pero sus ideas quedaban como puntos incontrovertibles.

Fue don Jesús Reyes Heroles en su condición de Secretario de Gobernación, el primero en proponer una reforma electoral para que las voces de la izquierda nacional tuvieran acceso a la tribuna en forma legal. Nacen entonces los diputados y senadores de proporción. Los llamados plurinominales y que hoy son muchos, más de 300 entre diputados y senadores. La izquierda ha crecido en dos vertientes: plurinominales y uninominales. El COFIPE abrió las puertas de una amplia pluralidad para convertirse en una vil caja de resonancia del Ejecutivo, pues hasta los antiguos guerrilleros como “Los Chuchos” y otros que ostentan cargos importantes son multimillonarios y comparsas del poder. Al escritor Carlos Fuentes le llamaron el Príncipe Socialista, porque pensaba como socialista pero le gustaba vivir como príncipe. Así son los hombres de izquierda de hoy.

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