LA BRUJERIA POLITICA DE ELBA ESTHER GORDILLO

Joel Vargas.- Nunca he estado de acuerdo que la profesora Elba Esther Gordillo se le tenga en prisión por supuesta corrupción financiera y lavado de dinero. No existen tales señalamientos con evidencias irrefutables. En los hechos circunstanciales existe un fondo político que no se puede ocultar. En este país de régimen presidencialista el poder tiene sus límites inviolables. El poder puede ser libre pero tiene que ser medido. El único que puede rebasar todos los parámetros es el presidente de la República, incluso los demás poderes y la propia sociedad, le toleran las acciones metaconstitucionales.

A doña Elba se le pasó la mano en el manejo del gran poder que representa el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, (SNTE). Se diría que es el único sindicato nacional debidamente organizado, con una fuerza volcánica capaz de derruirlo todo. A don Carlos Jonguitud lo limitó el gobierno y al fin lo cesó en su liderazgo. A la maestra se le nulificó su liderazgo y el gobierno la mantiene en prisión por razones eminentemente políticas. No se le puede acusar de haberle robado al gobierno bienes o dinero.

La maestra chiapaneca, de origen familiar muy modesto y cuya carrera fue cursada en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, probó las alturas del poder y se mantuvo 22 años en el trono sindical, los que les resultaron más que suficientes para construir una gran fortuna y relacionarse con la élite de los poderosos que dominan este país. Se olvidó de su origen, de los maestros más pobres y desamparados, de las escuelas moribundas, ignoró el ruralismo de la educación. Su pasión era la política partidista en la que desempeñó el triste papel de ficha utilitaria y el dinero. Se olvidó también de su formación doctrinal de izquierda.

Pero es injusto su encarcelamiento. Ella no inventó la corrupción, llegó y pisó fuerte en un mundo corrupto. Solamente se incorporó a la corrupción y aprendió muy pronto que en este país es pendejo el que no roba. Y ella tenía en su poder la parcela más jugosa de México: las cuotas sindicales cada mes de un millón 200 mil trabajadores. La desubicó temerariamente el poder y el dinero.

Sigo creyendo lo de Henry Kissinger, el ideólogo Secretario de Estado de los Estados Unidos, cuando manifestó que el poder es una droga. Dijo bien, los políticos profesionales o no, parecen drogadictos. El poder no los satisface nunca, cada vez quieren más poder y morir abrazando el poder. Sufren una especie de patología social que quieren curarla desde las orlas del poder. Eso sucedió con doña Elba Esther Gordillo. Supo a través de informadores en las alturas que el presidente Ernesto Zedillo estaba tomando medidas para destituirla del liderazgo del SNTE. Entonces la maestra recurrió al esoterismo político y consultó a los mejores brujos mexicanos para que le ayudaran a mantenerse en el poder sindical.

Algún brujo generoso le aconsejó viajar a cierto poblado de África en donde podría encontrar una mejor asistencia a sus propósitos políticos. En el primer poblado que pisó, un brujo menor le indicó que debía viajar a otra comunidad en donde residía y atendía el mejor de los brujos africanos. Y hacia allá se dirigió la maestra con tres leales ayudantes que le acompañaban. Así se hizo, y una vez convenido el costo de la terapia brujeril, que se contó en muchos miles de dólares, la política aguerrida se sometió a varias sesiones, verdaderamente de grandes sufrimientos: sacudidas enérgicas, bebedizos ácidos, muchas horas de pie, sudoraciones abundantes que llegaban al paroxismo del desmayo.

La última sesión casi fue de tragedia. Fue advertida por el brujo diabólico que debía cazarse un león y sacrificarlo en su nombre con lo cual engendraría una fuerza invencible. En la noche del martirio la maestra fue sometida a las peores pruebas de resistencia. Al final fue envuelto su cuerpo semidesnudo con la piel de la fiera sacrificada, a la vez se oyeron responsos, sonidos guturales, peticiones en nombre del belcebú, etc., platicaron sus ayudantes que la maestra estuvo al punto del desmayo, pero que aguantó firme, sin quejidos de dolor. Poseía el poder de la droga en su sangre.

Al final fue advertida por el brujo diabólico que su poder sería inmenso pero que pagaría un precio muy alto, ya no en dinero. Y la maestra conquistó el más grande poder. Su cercanía con la élite gobernante fue determinante en muchas ocasiones. Trabajó para el triunfo de Fox y logró llevarse de besitos con doña Martha. Sin la fuerza de Elba Esther no hubiese triunfado Felipe Calderón. Ella se inventó aquello de que Obrador era un peligro para México. Su posición fue definitiva para el triunfo de Peña Nieto y fue la madrina para muchos altos funcionarios de hoy, incluyendo gobernadores.

El brujo tuvo razón, al poco tiempo de regresar del continente africano, su nieto más querido, de siete años, fue aprisionado por la puerta de un elevador que lo asfixió. Ella sufre prisión injusta por el poder que ya no la necesita. Y hace tres días se dio a conocer la muerte de su hija Mónica, quien era parte del Senado Nacional. El brujo tenía razón. Yo no sé si exista o no, pero hoy parece que la persigue el diablo. ¡Cuidado con el poder!

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1 Comentario

  1. Excelente artículo…faltó la reseña bibliográfica a un artículo de la Revista Proceso, de donde se relata está anécdota de la maestra. Ignoro si es algo de dominio público. Saludos direc

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