LA EDAD DE LOS NUNCAS

Así como podríamos comparar metafóricamente el dolor político de la nación mexicana, así podríamos elucubrar sobre el dolor físico de las personas y recordar que antes que la muerte aparezca inclemente, en el ser humano florece irreversible la edad de los nuncas. Nada es para siempre y ya se dijo que la juventud es “divino tesoro” que también es tragada por la edad de los nuncas. En el parangón se da la edad de los nuncas de la patria y la de los nuncas en el cuerpo humano. El dolor de la nación es etéreo, el dolor del cuerpo es el evento degenerativo de los órganos de la anatomía envejecidos por el tiempo vivido.

Pero el cuerpo de la patria es más importante que el cuerpo de una persona. El ser razonante y vertical se queja: Nunca me dolían los huesos. Nunca me dolía la cabeza. Nunca me dolían las piernas. Nunca me dolían los riñones. Nunca el estómago. Nunca me fallaban la vista y los oídos, tan importante medio audiovisual para las percepciones sensoriales. Nunca me dolían los huevos, pero ahora sí por su cáncer en evolución. Nunca me dolía la garganta. Nunca mis venas se alteraban.

En el fondo de los sentimientos de la nación existe el dolor intenso de la desgracia presente y la incertidumbre del futuro. Se dan interrogaciones y reniegos. Se multiplican las evocaciones y se buscan las similitudes, sin que se vislumbren. Nubarrones negros del porvenir inevitable presagian una lucha frontal o el extremo de un conformismo letal que aniquila toda esperanza de cambios para la refundación y la reconfiguración ideológica. Nunca antes la patria había sufrido tanto.

Nación, dice el diccionario, es la sociedad natural de los hombres a los que la unidad de territorio, de origen, de historia, etc., inclina a la comunidad de vida y crea en ellos la conciencia de su destino común. Y patria se entiende así: “Conjunto de personas que están  asociados entre sí de corazón y voluntad” Todo lo que se describe también se entiende como nación, por lo que no existen marcadas diferencias semánticas entre los dos conceptos. Pues nuestra patria llegó, lamentablemente, como ninguna época histórica en su larga lucha, a la edad de los nuncas.

Dirá, en soliloquios recurrentes, nunca mis hijos me habían lastimado tanto. Nunca me habían saqueado tanto. Nunca los escándalos de corrupción se habían potencializado tanto, en perjuicio de los que menos tienen. Nunca habían aparecido tantos patriotas que desean salvarme. Nunca las mujeres, en atención a su unidad de género, habían exigido un sitio de poder para sublimizarme. Nunca los corruptos habían encarcelado a los corruptos. Nunca perdonaré a los que han entregado la soberanía y los bienes patrimoniales que pertenecen  a todos. Nunca habrá democracia que me salve. Nunca habrá justicia que brille en el misterioso firmamento del cosmos.

Los viejos estamos cada vez más viejos y la nación sufre sus desventuras porque no hemos sido suficientemente valientes y decididos para protegerlas de los perversos. Aunque García Márquez dice que la edad no es de  cómo te veas, sino de cómo te sientes, contemplamos una nueva generación de jóvenes prematuramente envejecidos, castrada de emociones libertarias.

Nunca lo creí, pero van las mujeres al rescate de la patria que ya no encuentra como protegerse de los hombres ladrones. Las mujeres, se dice, son más inteligentes y más intuitivas que los hombres. No beben vino, no roban, no tienen casa chica ni amantes. Tanto las intelectuales como las prostitutas organizadas y las trabajadoras domésticas deben formar la cadena de salvación. La patria no debe extinguirse en sus valores fundamentales que los hombres no han querido corregir, porque ellos se dicen siempre como Lord Acton: “Si quieres corromperte, corrompe”.

Nunca hay que enredarse en los conceptos de negación. Si los mexicanos desean una patria diferente están en sus decisiones tenerla. La selva de la corrupción no permite la claridad, porque los políticos quisieran que la corrupción amacizara su presencia en todo el territorio nacional. ¿Y hacia dónde puede dirigirse la patria, si todo es podredumbre y los políticos en activo están superlativamente podridos?

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