LA INUTIL RIQUEZA SIN LIBERTAD

El exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, uno de los grandes millonarios de los últimos tiempos priistas, ejemplo de juventud inteligente, emprendedor, capaz de hacer detonar el desarrollo turístico, agrícola y pesquero, para hacer de su sociedad una comunidad feliz, donde la crisis pasara más desapercibida y el sufrimiento fuera menor, fallo. Primero se amparó para no ser extraditado por el gobierno mexicano y que sus posibles delitos fueran sometidos a juicio. Hace 24 horas inició una huelga de hambre para que se le libre de responsabilidades de delitos con el signo ominoso de peculado. Es difícil que algo le funcione. El PRI tiene verdadera urgencia y necesidad de lavar su presente por razones electorales.

Tanto Borge, como los dos Duarte, el de Veracruz y el de Chihuahua, Medina de Nuevo León, los Moreira, de Coahuila y otros tantos, eran expresiones de la nueva juventud priista dispuestos a honrar al PRI y también el ejercicio público del poder. Procedían de valiosos cofres ideológicos para sembrar las semillas de la renovación. Lo que no sucedió. El proceso germinal se pudrió porque el corazón de la simiente supuraba podredumbre. Los jóvenes priistas con altísimo poder y responsabilidades llevaban la mente enferma y su objetivo central era robarle al pueblo. Como sucedió.

Todos se sentían personajes políticos de amplio porvenir. Su cercanía con el presidente Peña era el mejor eslabón irrompible para escalar las alturas del poder, para eso, tal vez, querían mucho dinero, la campaña de una presidencia de la República cuesta mucho. Nuestros jóvenes políticos que hoy sufren prisión soñaron en grande. La ebullición onírica aprisionó sus tentaciones y quedaron atrapados en la macilenta descomposición. Jamás volverán a las alturas de la política. Su porvenir fue cancerado por las ambiciones desenfrenadas. O, tal vez, pensaron que Peña Nieto era el mejor paradigma para multiplicar sus acciones fuera de la ley. No supieron adecentar la política.

¿Para qué tanta riqueza sin libertad?. Estamos de acuerdo en que el hombre tiende por naturaleza al poder. También al dinero, pero esas dos cosas quedan nulificadas sin libertad. El ser humano nació para ser libre. La prisión es el peor castigo a la desvergüenza y a la falta de dignidad política. Don Agustín Acosta, exgobernador veracruzano, ya viejo y solitario, sin guaruras y cuidándose de que no lo ejecutaran, vivió disfrazado de pobre. Su indumentaria eran un viejo sombrero enmohecido por el tiempo, camisa y pantalones de los más corrientes, viajando en un destartalado vochito, pero andaba libre. Siempre tuvo dinero.

Los políticos que se desgreñan por un pedazo de patria enferma, los guía el poder para humillar. Los guía el dinero a manos llenas, que es el sudor de los pobres. Los funcionarios ricos debieran permitir que la nación se rehaga con nuevas inteligencias, nuevas ideas, nuevos principios. No más saqueos. El buen patriota ama la tierra en la que lo parieron. Los sin madres son muy peligrosos.

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