Con la ley en la mano

Murió el abogado Valentín Martínez Salazar. Fue regidor perredista en la Administración 2001-2004 y asesor jurídico del Ayuntamiento.

Angel Gabriel Fernández.- (1) Era abogado de los buenos: estudioso, aguerrido, valiente; era excelente como profesionista y excelente como amigo. No era abogado de los pobres…de los pobres que caían en sus manos.

Se llamaba Valentín Martínez Salazar y yo a veces le día en son de broma “Valentín de la sierra”, porque él mismo contaba que tenía sus raíces en la sierra de Soteapan.

Fuimos compañeros de batallas legales, de batallas periodísticas, de batallas sociales porque era siempre un incansable promotor de la legalidad y la defensa social. Fue por ello que representando al PRD fue regidor en la administración municipal 2001-2004.

Pocos han de saber que Valentín Martínez fue un excelente columnista. En un diario local publicaba la columna “Con la Ley en la Mano” donde trataba temas legales y sociales. Siempre fue polémico. Era de los que se quitaba la camisa por un buen amigo.

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Se hizo amigo de los reporteros porque siempre era fuente informativa. Siempre tenía casos polémicos en sus manos y era de armas tomar. Valentón era tan valiente que a sus clientes y amigos los defendía no sólo con la ley en la mano, sino con los puños si era necesario.

Allá por los años 90s, un reportero fue detenido injustamente trataban de internarlo en el penal regional. Valentín Martínez Salazar llegó en su defensa y tras una ríspida discusión con el Juez en turno, estaba empeorando las cosas porque a gritos y manoteando en el Juzgado, no pedía, sino exigía que se liberara de inmediato al comunicador. Como le asistía la ley, logró la liberación de su cliente y amigo.

 

Nunca fue un abogado de la “alta sociedad”. Andaba siempre en un modesto “vochito” y cuando iba a la redacción de un diario local a redactar su columna, se transportaba en un taxi cuyo chofer tenía que esperarlo a que escribiera y cotorreara con sus compañeros para luego trasladarlo a su casa.

Una de sus últimas batallas legales en las que salió airoso, fue en los tribunales electorales, en donde defendió con éxito al candidato del AVE en Acayucan, Marco Martínez Amador, que a la postre fue el presidente municipal y lo convirtió en el asesor jurídico del Ayuntamiento actual. Ganó las duras batallas en el Tribunal Electoral de Veracruz y en el Tribunal Federal Electoral.

Tenerlo como abogado defensor era una garantía…pero como abogado acusador un dolor de cabeza. Pero tenerlo como amigo era motivo de orgullo.

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Aunque murió cuando apenas empezaba su edad madura, el abogado Valentín Martínez Salazar ya casi no litigaba en los juzgados penales; se especializaba en asuntos civiles y destacaba como asesor jurídico del Ayuntamiento. Vivía de manera modesta pero cómoda en una finca por el rumbo del puente Atiopan, donde por cierto dono un terreno para la construcción de una iglesia evangélica y tenía un pequeño salón social.

De Valentín vamos a extrañar sus libros, sus pláticas siempre interesantes, sus consejos como abogado y como amigo, pero sobre todo su presencia… su presencia en los Juzgados y en el palacio. Siempre con una carpeta de expedientes bajo el brazo, siempre con una primicia para sus amigos reporteros, con su guayabera blanca y su negro cabello rizado.

Lamento, sinceramente, la muerte de este gran personaje; lo lamento porque no tuve la valentía o delicadeza de visitarlo en sus últimos días porque no soporto ver a una persona estimada en estado delicado de salud. No tuve oportunidad de decirle a Valentín que además de un gran abogado y columnista, era un gran amigo. Dios seguramente se lo llevó para que entre los ángeles haya un conocedor de las leyes.

¡Hasta siempre a mi abogado!.

¡Te le adelantaste a tu amigo a quien siempre defendiste con legalidad y honestidad!.

¡Dejas, Valentín, a un Acayucan sangrante, herido, envuelta en violencia y en injusticia!.

¡Acayucan va a necesitar hombres como Tú que vivan “Con la Ley en la Mano”.

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2 Comentarios

  1. Que bonito dejar esto sembrado en el corazón es lo que en vida verdaderamente deja uno como un tesoro sagrado el reconociemto dela gran persona q era y que solo pocos quizás tuvieron la oportunidad de conocerlo

  2. tuve la fortuna de contar con su amistad, poco tiempo tuve de ser su amigo, era derecho como amigo, siempre le decía que era un buen amigo, pero muuuuy bilioso! era muy entron, no se rajaba!!

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