LA VEJEZ TEME A LA MUERTE

Joel  Vargas.- La vida de un ser humano tiene un largo proceso de desarrollo constreñido a un movimiento pendular que va de la atracción o repulsión. No todo es agradable ni todo despreciable, pero al fin la vida se desarrolla en escenarios diferentes que va de la infancia temprana de un recién nacido de movimientos incesantes, a una senectud apacible, cuyos movimientos prácticamente han desaparecido por la falta de energías. El promedio de vida del mexicano es de 76 años actualmente, claro algunos llegan a los 80 o 90 años, muy pocos, pero otros fenecen de 40 o 50 años.

Los humanos antes de convertirse en viejos y acercarse a la muerte, pasan por los siguientes intereses, según Claparede: Intereses perceptivos, el niño solamente percibe sonidos e imágenes y hace movimientos discordantes. Intereses glósicos, (dos y tres años) el niño se inicia en la comunicación oral. Intereses generales que también se llama el despertar intelectual o la edad del preguntón (3 a 7 años). El niño quiere descubrir el mundo que le rodea y pregunta de todo lo que percibe sensorialmente.

Luego vienen los intereses objetivos, la capacidad de abstracción. El niño ya no se entretiene con todo lo que ve. Se vuelve selectivo. Ya no quiere descubrir el secreto de todas sus percepciones, se vuelve más objetivo (de 7 a 13 años). Siguen los Intereses Sexuales, Sociales y Éticos. El adolescente quiere descubrir el secreto del sexo. Desea protagonizar socialmente y busca un comportamiento de acuerdo con los cánones morales de la sociedad, (13 a 18 años). Por último aparecen los intereses laborales o de trabajo. Su trabajo puede ser de estudio o de producción de bienes o servicios, 18 años en adelante.

Se tiene pues: infancia, adolescencia, juventud, edad madura, adultez, adulto mayor y senectud. En ocasiones reflexiono y comento, en este país donde 25 millones de mexicanos sufren pobreza extrema y otros 25 pobreza tolerable, el gran problema de cobrar vida. Nacer pobre, crecer pobre, madurar pobre, envejecer pobre y morir pobre, pues está de la chingada. En nuestro país existen treinta mexicanos inmensamente ricos que concentran el sesenta por ciento de la riqueza nacional, el resto de los jodidos nos repartimos el cuarenta por ciento. Es bueno saber que también existen más de dos millones de mexicanos millonarios pero no de grandes proporciones.

La desigualdad en nuestro país es grande, mientras algunos tienen de más, muchísimos no tienen nada. Por ello hay violencia y criminalidad, pues no se ignora que la vida nos la dio la Naturaleza Divina para disfrutarla, para gozarla. Nadie tiene derecho a esclavizar a los demás y negarles los satisfactores más elementales para darle sentido a la vida. Todos los que están en el gobierno son deshonestos, son felices con el dinero ajeno que le han robado al pueblo condenado a pobreza inmisericorde.

Un adulto mayor, un viejo o un senecto, necesariamente tienen que entregar la vida en algún momento, y si no posee nada para soportar su partida de este mundo que le negó todo, prácticamente no vivió o vivió muerto. El fenómeno de la vida y la muerte infunde temor, pocos desean la muerte. Y el humano aunque desarrapado también se nutre de la esperanza. Mueren abrazados de la esperanza creyendo en la belleza de un escenario postmorten, que tampoco existe, pero siempre será bueno morir con la fe exuberante.

¿Desde cuándo nos empezamos a sentir viejos? Nadie acepta la vejez que preludia la muerte. Gabriel García Márquez, el excelente narrador colombiano, platica que cierto día le resultó perfecto para no ser feliz, desde la madrugada le dolían los huesos y le ardía el culo. Dice el escritor en su interesante libro “Memoria de mis Putas Tristes” que se acostumbró a despertar cada día con un dolor distinto que iba cambiando de lugar y forma a medida que pasaban los años. A veces parecía ser un zarpazo de la muerte. En su personaje habla de los huecos de la memoria que es cuando ya se nos olvidan las cosas, pero lo que nunca olvida un viejo es el lugar donde guardó su tesoro.

Qué triste es llegar a viejo dijo alguien. Pendejo dijo el de la respuesta: si no llegas a viejo es que te moriste antes. Y el siguiente pensamiento para animarnos: “Todo rostro sin arrugas es una vida sin historia” ¡Animo viejo, sin temor, que la muerte llegará en cualquier segundo de la vida, sólo está agazapada esperando!

Consigné en mis apuntes exclusivos una acción hermosa de García Márquez en cumpleaños de más de ochenta años. Se encerró con tres bellas despampanantes hasta la madrugada: bebieron vino de los más fino y bailaron ahí apretaditos salsa, ballenato, tropicales, etc., etc. ¡Qué bello! Y es que si en este mundo no hubiera música, flores, vino y mujeres, sería un pinche mundo que no valdría la pena vivirlo. García Márquez está en el éter convertido en nada, vuelva por el cosmos o por el polvo. No sé. Sólo puede decir desde donde esté: ¡Viví!

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