Libertad de vender diarios

Angel Gabriel Fernández.-

“Si les molesta lo que digo, imagínense si supieran lo que pienso…”.

(1) Antes de ser director del diario  que se edita en mi pueblo, fui director de otro diario más en Acayucan, jefe de redacción en los medios regionales más importantes de la región, editorialista en un diario del puerto de Coatzacoalcos y escribí algunos reportajes para el diario La Jornada Veracruz.

Pero antes de ingresar de lleno a las redacciones, mi primer contacto con el periodismo fue como voceador o vendedor de diarios. Lo hice y lo cuento con mucho orgullo porque no falta quien comente que llegué a dirigir un diario por recomendaciones o favores.

Todos los días tenía que levantarme a las 5 de la mañana para lanzarme a un diario acayuqueño, colocar el aparato de sonido en un “vochito” y con la guía de un chofer (recuerdo a Juan Cóbix, que en Paz Descanse) salir a recorrer Soconusco y los barrios de Acayucan. Había que vender diariamente 300 o 350 periódicos.  La voz se hacía con un micrófono, nada de memorias, amplificadores o programas de computación; todo era en vivo y en caliente.

Recuerdo a viejos voceadores como don Genaro Osorio de Sayula, Casabón de Soconusco, un anciano al que le decían “El Periquito” de Dehesa que vendía descalzo, al amigo Ambrosio de Sayula que todavía vende en la esquina de Zaragoza y Victoria, a su hermano que murió trágicamente cuando venía por sus diarios y cayó de un autobús. Por supuesto que reconozco y admiro a doña Eva Román que vende aún en la calle Hidalgo cerca de los baños públicos, a doña Yolanda que vende en la Enríquez y Victoria; recuerdo a los cuates que tienen su plaza en la esquina de Hidalgo y Enríquez, a Téllez  y perdón si no menciono a todos los compañeros de este noble oficio.

Saludo con aprecio a los voceadores actuales como Israel que vende en Oluta, Jacinto que vende en Soconusco, a Jorge que es el voceador estrella de el Mañanero y a mis amigos como Teo  Fonrouge y Pepe Baruch que son los encargados que los diarios más importantes de la zona de Acayucan estén en manos de los voceadores  y posteriormente en manos de los miles de lectores.

(2) El voceador diariamente tiene que desmañanarse y depende de varios factores para que le vaya bien económicamente y lleve el sustento a su familia. Tiene que haber buena nota de la colonia, comunidad o pueblo que tiene que recorrer, tiene que haber buen tiempo, es decir, que no llueva para que haga negocio y es el contacto directo entre la noticia y el lector o el ciudadano.

El voceador es el que, sin deberla ni temerla, recibe las mentadas de madre, las amenazas y las agresiones. A nadie le gusta que le lleguen a vocear frente a su casa que es un bandido o un corrupto. El malandrín se ofende más si lo descubren a que si lo ofenden.

Pero si los amenazan o agreden, simplemente no se vale. Ellos son parte importante o fundamental de la cadena de la libertad de expresión. No se vale que agredan a un voceador, no  aun reportero, ni a fotógrafo, ni a un jefe de redacción, ni a un director ni al inversionista de un medio de comunicación. La sociedad necesita ahora más que nunca, de las herramientas y los medios para estar bien informada. Una sociedad mal informada es como una sociedad que no ve, ciega, que va a andar sin rumbo.

Iba yo a decir que no tienen nombre los que agreden a un voceador, pero la verdad es que sí lo tienen: cobardes.

Eso son los que ayer agredieron a voceadores en Soconusco: cobardes, hayan sido particulares, gente de algún partido o del Ayuntamiento.

Lo grave del asunto es que vi en entrevistas que dio el alcalde de Soconusco, José Francisco Baruch Custodio: que no supo quién agredió a los voceadores ni quiénes son los violentos panistas que la noche del martes casi matan a un jovencito a golpes.

Siendo la primera autoridad, debe estar enterado de todo; debe recibir informes precisos y concisos de su cuerpo de policía y en mayor medida “El Churro” que fue policía, si no le informan al instante lo que pasa o si no le informan bien, estamos ante un alcalde que no cumple con la obligación constitucional de salvaguardar los intereses de su pueblo. No estoy diciendo, ojo, que el alcalde vaya a detener a los agresores, porque no lo va a hacer y menos si son de su familia, pero sí debe estar enterado de TODO para informar puntualmente a las autoridades correspondientes.

(3) Lo que vi la mañana del miércoles en  la cabecera municipal de Soconusco fue preocupante: un pueblo solitario, asustado, con calles vacías como si fuera un primero de enero.

Pero más me llano la atención que ya había un antecedente de la intolerancia, de que hay a quienes no les gusta que les digan sus verdades: un humilde voceador de periódicos andaba vendiendo diarios en su moto y muy cerca de él, gente del pueblo cuidándolo, escoltándolo. La gente del pueblo está a favor de la libertad de expresión, siempre; los tiranos, los abusivos siempre están en contra de ella.

Y escribo esto porque defiendo a mis compañeros voceadores; yo soy uno de ellos y si ya los agredieron a ellos, no tardan en agredirme a mi o algún otro reportero. Miedo no les tengo, que quede claro; que se preocupen ellos porque aquí seguiré no callando lo que sucede.

Que sepan los compañeros voceadores que estamos con ellos; ojalá los compañeros reporteros y así como cuando se unieron para defender a una compañera que supuestamente había sido “violada” pero que en realidad disfrutó de lo lindo, se unan para defender a quienes hacen posibles que sus notas se lean por toda la región.

Y escribo esto a pocos días de que se celebre la Libertad de Expresión el próximo día 7.

Y escribo esto porque por estas fechas, el 30 de mayo de 1984 fue asesinado el mejor columnista que ha tenido México: Manuel Buendía. Ese mismo día y año mataron a un reportero de Coatzacoalcos de nombre Javier Juárez Vázquez.

Escribo esto porque estamos hasta la madre de que cualquiera nos quiera insultar o cachetear.

(4) P.D.

Otra cosa que me preocupó de Soconusco. Alguien dijo en torno a los hechos violentos que se dieron a mitad de semana: “si ellos (los panistas) son violentos y dicen que están armados, nosotros también tenemos manos…”. Dios  bendiga a este pueblo este 4 de junio.

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