Los muertos y desaparecidos de Acayucan

Angel Gabriel Fernández.- (1)

Isabel Allende, la escritora chilena en su libro “La Casa de los Espíritus” narra los horrores del golpe de Estado en Chile encabezado por el represor Augusto Pinochet, donde hubo desapariciones, violaciones, homicidios y en general la violencia a que fue sometido un pueblo que sólo quería libertad. Así empiezan las cosas: ese es el génesis y termina en un Estado donde la gente vive con temor, donde por las venas, además de sangre y colesterol, corre miedo.

Cualquier parecido con la realidad  del sur de Veracruz, es pura coincidencia.

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Hace 35 años, cuando “ante la impotencia de Acosta Lagunes el crimen es ley en Veracruz” –según el título de un artículo de Guillermo Correa en el indulgente semanario “Proceso”—en el estado se mataba impunemente a políticos, profesores, periodistas y líderes sindicales, se decía que el Estado era un polvorín social que en cualquier momento estallaba.

El semanario de investigación y análisis que dirigió don Julio Scherer García, citaba que en Veracruz imperaba, además del pistolerismo, la  arbitrariedad e impunidad de las fuerzas policiacas, en aquel caso de la Dirección General de Seguridad Pública, hoy convertida en Secretaría de Seguridad Pública.

Hace 35 años, como hoy, se mataba a alcaldes diputadas, periodistas y policías.

Hoy, la historia se repite

El 22 de enero de 1982, fue asesinado en Acayucan el alcalde  Vicente Obregón Velard; lo ultimaron a balzos cerca del lugar donde hoy se ubica el mercado que lleva su nombre.

El 31 de diciembre de 1982, en la zona de Acayucan fue asesinado el jede policiaco Florencio Mazaba Campechano.

 

El 2 de noviembre de 1982, fue asesinado mientras se bañaba en un río el diputado Rufino del Angel Luna.

En marzo de 1982, fue asesinado en Acayucan el militante del Partido Popular Socialista (PPS) Santos Eugenio Teodoro.

Hizo crisis la inseguridad en Veracruz, el día 25 de noviembre cuando fue asesinado el diputado federal y líder cañero Roque Spinoso Foglia.

El 31 de mayo de 1984, fue asesinado en Coatzacoalcos el periodista Javier Juárez Vázquez,  director del semanario “Primera Plana”, de quien dicen los archivos policiacos y periodísticos, que tenía información exclusiva acerca de indicios de violencia en la zona de la comunidad Sánchez Taboada, donde el día 2 de noviembre del año siguiente, en el 85, hubo una matanza de agentes de la Policía Judicial Federal, donde cayeron 22 agentes.

La comunidad Sánchez Taboada está muy cerca de Hidalgotitlán, en donde el pasado lunes 20 de noviembre, fue asesinado a balazos el alcalde electo Santana Cruz Bahena.

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Tenemos, según la historia, constancia de que en Acayucan se mató a un alcalde en funciones, pero tenemos también constancia de cómo en Acayucan desaparecían pacíficos  y trabajadores pacíficos.

Un ejemplo: iniciaban los años 90´s cuando en la esquina de las calles Pípila y Guerrero, a una cuadra del palacio municipal, estaba estacionada  una camioneta de transporte de carga de la CTM; el concesionario y chofer era un conocido acayuqueño vecino del barrio La Palma que esperaba que le cayera un “jale”, pero de ahí donde estaba desapareció misteriosamente; quedó su camioneta y sus pertenencias, pero el conocido hombre jamás apareció. Sus familiares colocaron en la sala de su casa un altar con su fotografía, pero no tuvieron ni a quién llorar.

Ya había salvajes e impunes asesinatos en Acayucan:

El 15 de septiembre de 1993, el trabajador de planta de LICONSA de nombre Manuel V.G., salió de la factoría donde laboraba ubicada en la calle Enríquez y se dirigía al parque Benito Juárez para estar presente unos momentos en el evento y fiesta con motivo del Grito de Independencia. Era un hombre serio, sencillo, muy callado, soltero a sus 41 años de edad, pero quería ver la pirotecnia y escuchar el “Viva México”.

 

En la misma esquina, Pípila y Guerrero, otra vez a una cuadra del palacio municipal, a Manuel lo apuñalaron y le quitaron el sobre de su quincena. Le asestaron dos puñaladas en el abdomen y una mortal en el corazón.

Nunca se supo quién ni por qué lo mataron, pero luego trascendido que a su humilde familia vecina del Barrio Nuevo de Acayucan, nunca le llegó el dinero de un seguro de vida. Extraoficialmente se dijo que los seguros que pagaban los obreros de LICONSAS con su dinero, eran puestos a nombres de los líderes sindicales.

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Uno de los gobernadores de Veracruz más cuestionados por la violencia en su sexenio, fue Agustín Acosta Lagunes quien curiosamente era propietario de fértiles tierras precisamente en el sur de Veracruz, entre la cabecera municipal de Texistepec y la histórica comunidad de Tenochtitlán.

Historias de aquella violencia están narradas en el libro “El Dos” del periodista Felipe García Bustos. Ahí habla de la temible “Sonora Matancera” del cacique Felipe Lagunes  y hasta le dedica un capítulo al que fuera el hombre fuerte del sur: Cirilo Vázquez Lagunes, asesinado a balazos el 18 de noviembre del año 2006 en el entronque de la calle Riva Palacio y el camino a Oluta, a unos pasos de su centro de poder: el rancho El Mangal.

 

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