Marco Martínez: biografía del poder

Angel Gabriel Fernández.- (1) Uno de mis sueños literarios es escribir las biografías de los personajes trascendentes del sur de  Veracruz. Entre fotografías antiguas y textos inéditos, conservo lo que era un borrador de una novela política escenificada en Acayucan.

En varias ocasiones conversé, con intenciones de plasmarlos en un libro, con el considerado guía político de Acayucan, don Guillermo Domínguez Dalzell. Quien por cierto fue autor de dos libros: en una ocasión me llevó a conocer su biblioteca particular en la que había textos en inglés que él leía perfectamente. Don “Guillo” era un hombre de poder, de influencias, pero también de muchas letras. La biblioteca de Acayucan lleva el nombre de su padre, don Rubén B, Domínguez Dodero.

Más me emocionó escribir de personajes locales cuando leía “Biografía del Poder” del escritor mexicano Enrique Krauze.

Hace tres semanas aproximadamente  se lo dije de frente:

–Tengo que escribir algo de ti.

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Del alcalde de Acayucan, Marco Antonio Martínez Amador, hablan todos: sus voceros tienen la obligación de difundir sus acciones y obras; sus detractores porque algo no les dio o simplemente por llevarle la contraria en cuestiones políticas. Le han dicho de todo: lo han señalado incluso de graves cuestiones personales, pero como dicen que “un pájaro no hace verano”, a él se le ves siempre con su familia. Cuando los acayuqueños lo eligieron como alcalde, sabían que elegían a un hombre, no a un santo, así que es cálido cuestionar sus yerros como funcionario, nada más, pro tampoco nada menos.

A Marco Martínez lo único como un acayuqueño con raíces oaxaqueñas a quien le pueden ganar el dinero, quizá, pero no el valor para querer hacer las cosas. Recuerdo que cuando el gobierno federal le adjudicó una obra carretera en el sur de Veracruz, un día salió a dar una conferencia de prensa para decir que dejaba la obra porque la dependencia no le había pagado.  Lo recuerdo en su taller de clutch y frenos ubicado allá por la carretera Transístmica rumbo a Sayula reuniéndose con sus amigos en un cuartito de la planta alta para promover eventos deportivos. Desde entonces ya existía la promotora deportiva MARTZA. Fue precandidato del PRI y del PAN  a la presidencia municipal y después fue candidato del PANAL; unas veces no le dieron la oportunidad y otras veces perdió, pero nunca se rajó.  Anduvo también haciendo eventos con  un Grupo   Único Independiente  Acayuqueño (GUIA) y luego anduvo por la CONAFOR. Es más terco que un  cobrador de Coppel. Buscó la oportunidad de ser alcalde de Acayucan y al final lo logró.

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Lo ubicamos, entonces, como el papá de los pollitos en eso de buscar ser candidato independiente. Marco le pupuso cascabel al gato; los demás son copias de a peso.

Lo vuelvo a ubicar como un acayuqueño que  tiene una visión y una voluntad férrea: cuando fue jefe de Obras Públicas por unos cuantos meses en una administración panista (tiene sangre azul también, aunque no es sangrón).  En su interés por dotar a jóvenes acayuqueños de espacios deportivos, habilitó varias canchas, entre ellas una que está ubicado en la esquina de las calles Riva Palacio y Zaragoza, en donde luego por cuestiones administrativas, el predio le fue recogió al Ayuntamiento y los jóvenes se quedaron sin cancha. Pero Marco Martínez tiene la visión de que ese espacio sería algún día para beneficio de los acayuqueños: hoy por hoy, es la base de la Secretaría de Marina Armada de México, espacio que el alcalde procuró para la seguridad de los acayuqueños.

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A cinco meses y medio de que concluya su administración como alcalde de Acayucan,  los ciudadanos se preguntan qué hará o a qué se dedicará Marco Martínez. Unos lo ven dedicado al balneario que tenía desde antes de que fuera alcalde, otros a las labores de ganadería, otros a su antigua chamba como constructor… pero la mayoría lo ubica de nuevo metido en las lides políticas. Quizá haga una pausa de unas semanas o meses, pero estará en la política. Francamente, aunque a veces lo veo con sombrero, no lo ubico ordeñando vacas; lo único como siempre, con una gorra promoviendo el deporte, pero también atendiendo y ayudando a ciudadanos como siempre lo ha hecho, desde su casa.

René Descartes decía: “pienso, luego existo”. Marco Martínez y los acayuqueños deben pensar en lo que le conviene al municipio y a la región, antes  que tener sueños románticos poco acordes con la realidad.

Si Acayucan tuvo un alcalde que puso orden en vialidad, que sometió a los ambulantes, que hizo domos por todo el municipio y que se enfocó en el desarrollo social, el rumbo debe ser el mismo. Hace falta un verdadero gestor ante autoridades estatales y federales, alguien que con el  respaldo ciudadano se plante y  exija. Ya no estamos en los tiempos en que los perros se amarraban con longaniza y no se la comían… ya no necesitamos políticos agachones.

Credo firmemente que el ser humano tiene un  propósito en la vida: no se trata, jamás, de llegar al poder y de hacer un buen debut  y luego una triste despedida. Eso suena bien sólo en una canción de los “Angeles  Negros”-

Es poco probable que la carrera política de Marco Martínez se quede sólo en la presidencia municipal, de Acayucan.  Aunque se dice que con el paso del tiempo todos los recuerdos se hacen buenos, los acayuqueños no deben aspirar a vivir del recuerdo. Si Marco Martínez fue un  buen alcalde, que el ciudadano juzgue y que le dé la oportunidad. Lo que está en puerta es la Diputación Federal y hoy por hoy, el munícipe acayuqueños es una figura a nivel regional y estatal.

Octavio Paz decía en su “Laberinto de la Soledad” que los mexicanos vivimos del recuerdo; que exhibimos al mundo nuestros vestigios arqueológicos, nuestras ruinas, en tanto que los norteamericanos presumen al mundo su futuro, sus grandes edificaciones y sus modernos aviones.

Es tiempo de Acayucan; que la cabecera del Distrito Electoral Federal no quede como un triste recuerdo; no lloren los acayuqueños como mujeres lo que no supieron defender como hombres. Si se van a llevar la cabecera de Distrito, que se la lleven, pero que el Diputado Federal sea de Acayucan, porque por eso desde 1906, los agraristas como Hilario C. Salas, Pedro Carvajal y Manuel Paredes lucharon para defender el cantón de Acayucan.

Marco Martínez ni se encarta ni se descarta, pero sería el que diera la cara por los acayuqueños, por defender el Distrito.

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Y les claro que no soy vocero del alcalde de Acayucan, pero sí de momento es el mejor jugador en la cancha, pues hay que meterlo.

No soy, tampoco, del equipo político de Marco Martínez, pero aunque nací de noche, no nací anoche y los que escribimos biografías del poder, tenemos la obligación de ser notarios de la realidad.

Tampoco ando detrás del alcalde de Acayucan para que invite el desayuno: el sábado 8 de julio invitaron a un desayuno con motivo de la Libertad de Expresión en un restaurantito de la calle Pípila, pero caprichudo como soy, ante un desaire me paré y me retiré del lugar en donde los reporteros esperaban al Alcalde.

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