MEXICO NECESITA UN GRAN LIDER

Joel Vargas.- Con los tecnócratas en el poder México ha aumentado la pobreza y el desempleo y como consecuencia de esta regresión se ha potencializado la violencia que ha prohijado asesinatos, secuestros, violaciones, asaltos en carreteras, atracos violentos a casas habitación y comercios, peligrosos atracadores callejeros que actúan motorizados y armados, abigeos que roban hasta de día, prostitución sexual y tratantes de blancas, ladrones de vehículos aparcados, muertes a domicilio y multiplicación de la venta ilegal de estupefacientes. Se han creado una especie de neologismos mexicanos: huachicoleros, levantones, secuestros exprés, halconeo y variadas simbologías usadas.

México cumple más de treinta años de inestabilidad social y por tanto de ingobernabilidad. Echeverría y López Portillo torturaron y asesinaron a muchos jóvenes soñadores, garibaldinos amantes y convencidos de la libertado del ser humano. Con Díaz Ordaz se vivió el sumun del crimen, murieron jóvenes valientes cuya única arma era su pensamiento libre. Y así se puede llegar hasta el señor Peña Nieto, a quien se le está desbaratando el país y pudiera ser que su único y último reducto para mantener en el poder a los tecnócratas por sobre el dolor y el sufrimiento del pueblo, sea el Ejército. La soldadesca en las calles y en la campiña bebiéndose la sangre de los jodidos que sólo desean un cambio para el bienestar.

La tecnocracia es un gobierno conducido por técnicos. En su ejercicio aplican el rigor de la técnica sin consideraciones humanistas. Los técnicos son fríos, acerados sádicos y no les importa el sufrimiento provocado por el efecto de la técnica aplicada. Ellos buscan el fin aunque se mueran de hambre o de pobreza miles de personas. Cuando entró en vigor el tratado comercial del norte, periodistas le manifestaron a Salinas que habían muchos miles que no aguantarían el tratado. Su respuesta fue brutal: “Sencillamente sobran”. Por lo mismo se dan de baja por miles, tanto en la burocracia como en las empresas, y el gobierno como si nada. Se morirán los que sobran o se volverán huachicoleros o violentos.

Los tecnócratas hicieron detonar el neoliberalismo en México cuando en los países desarrollados era doctrina decadente. Neoliberalismo significa modernidad y es la tolerancia que tiene la sociedad para autorizar al Estado una intervención limitada en los ámbitos económicos y jurídicos. Por ser doctrina arcaica los resultados en México no funcionaron y se vive la proclividad al desorden social que sigue siendo hambre y violencia.

Los tecnócratas neoliberales no saben pronunciar discursos. Cuando se dirigen al público platican y expresan gráficas, porcentajes, números comparativos, mediciones porcentuales, estadísticas, cálculos futuristas y todo un lenguaje técnico que el pueblo no entiende. Nunca podrán ser líderes, no poseen capacidad de conducción de masas. Sus intervenciones son planas y monocordes, inexpresivas, desinteresadas e intrascendentes.

 

México está urgido de un presidente humanista, de un abogado pleno de saberes históricos y con una amplia visión de lo que es México, de un Sociólogo profundamente patriota, de un experimentado universitario graduado en Ciencia Políticas. Los tecnócratas deben regresar a los cubículos para hacer investigaciones sobre el monetarismo mundial, claro que sí son útiles, pero nada de ser ejecutivos y de tener poder para ser obedecido. Le han dado en la madre a la madre patria.

El presidente Peña es un raro fenómeno llevado al poder sin ser un político graduado. Sus discursos no tienen ninguna substancia de lo que aconseja la retórica. La oratoria es el arte de hablar en público con precisión y belleza. Es anticonceptual y carece totalmente de vehemencia. No sabe de énfasis o de altibajos tan naturales en el entramado de un discurso, para penetrar en las bases votantes. Tampoco es tecnócrata por eso a la madre patria se la está llevando la madre.

Dice Lao Tze que el político debe lograr que el pueblo diga: “Nosotros lo hicimos”. Y San Mateo V sugiere lo siguiente:

El que no sabe, y no sabe que no sabe: ¡Evítalo!
El que sabe y no sabe que sabe: ¡Despiértalo!
El que sabe que no sabe: ¡Enséñalo!
El que sabe y sabe que sabe: ¡Síguelo!

¿En qué punto está Peña Nieto?.  ¿Es líder y hay que seguirlo? Como Diógenes, que lámpara en mano, a medio día buscaba un hombre; así los mexicanos debemos buscar un político que pueda ser un gran líder para esta gran nación que navega a la deriva.

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