NOCHE DE PAZ 2017

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A una horas de que llegue uno de los días más esperados –si no el que más- del Cristianismo, el sentimiento generalizado es que haya una Noche der Paz. La cena, el pavo, pollo, vino, regalos y los cohetes pasan a segundo término: a  lo que aspira el ciudadano común, a lo que aspiramos todos, es a una Noche de Paz y de tranquilidad, sin violencia, sin que sufra daño ninguno de nuestros familiares o nosotros mismos.

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La tarde-noche de este jueves, por las calles del Barrio Primero de Oluta se andaba difundiendo un mensaje: en una unidad automotriz con aparato de sonido adaptado, ponían canciones con mensaje navideño; una de las melodías decía más o menos: “que regrese la paz a nuestra ciudad”. Oluta no es todavía una ciudad y seguramente pasaron varias décadas para que la veamos como tal, pero a pesar de ser una Villa con entre 12  y 15 mil habitantes en su cabecera municipal, en este diciembre sus calles se han manchado de sangre: cuatro hombres han siso baleados, tres de ellos murieron y un joven futbolista aún se debate entre la vida y la muerte. Para un pueblo tan  pequeño, ese recuento es un alto, lamentable y preocupante promedio de violencia.

Así ha ocurrido en casi todo este año 2017: alta violencia en las calles del pueblo; tan sólo el día 24 de junio, cuando se celebraba al Santo Patrono San Juan Bautista, cerca del panteón municipal hubo un ataque a balazo en el que hirieron a dos mujeres y a un hombre; las dos mujeres murieron.

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Los Cristianos tenemos fe y esperanza de que esto algún día va a pasar, que la violencia se va a terminar porque como dijo un escritor colombiano cuando se refería a la violencia que sacudía a su País, “todo, hasta la violencia y el narco, pasan de moda”. Así pasó en el País sudamericano y ojalá suceda aquí en México.

Tenemos la esperanza de que un solo nombre remedie esta situación: Jesucristo.

Hace 2017 años Jesucristo era un niño y como niño lo veneramos, ya  la gente confiaba en Él y hasta la fecha seguimos creyendo y confiando en Él. Es nuestro último reducto de esperanza, porque lamentablemente ya no confiamos en nadie.

Aquel niño nacido en tierras lejanas, en un pesebre, en una fecha que no es precisa pero que todos recordamos el 24 de diciembre, fue capaz de escapar a la ira de un rey, Herodes, tiene el poder de vencer cualquier tipo de maldad.

Está bien que lo recordemos con un arbolito navideño y con luces, con una cena, con una reunión familiar o misa, pero es mejor que confiemos en Él, que creamos en Él, que sigamos sus preceptos, que hagamos no tan sólo que hablemos, porque Jesús es Verbo, no Sustantivo.

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Diario el Mañanero mantiene su postura; informar sin ofender, tan es así que durante este año 2017, han sido muy contados los derechos de réplica que nos han llegado; eso significa, sin duda, que no informamos mal, no ponemos adjetivos, no juzgamos: sólo informamos.

Hemos exhibido, hemos desnudado la verdad, hemos denunciado, y eso lo seguiremos haciendo, pero hemos tenido el compromiso de estar de lado del pueblo, de los oprimidos, de los necesitados, aunque hemos informado también de maneta puntal de la gente del poder, del gobierno.

Estamos, pues, ante la posibilidad sincera de desearles Feliz Navidad. Disfrute usted a sus seres queridos, olvídese de las penas cuando menos por estas horas, deje de lado las malas noticias, porque de esas malas noticias, hay quienes lamentablemente tenemos la necesidad de darlas a conocer.

Hemos puesto, creemos, nuestro granito de arena informando de nuevas cosas, de cultura, con una sección para los niños y espacio cotidiano para todas las corrientes religiosas, ejemplo de ello es la edición de hoy.

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Que no nos maten la esperanza.

Anoche, por ejemplo, me animó que a pesar de estos días aciagos sobre todo para el gremio periodístico, hay un hálito de esperanza, porque a  pesar de una lesión en una pierna, escuché a mis compañeros de el Mañanero reír, convivir sana y modestamente y hablar de cine y televisión.

Jesucristo vive.

Nació pero nunca murió.

Él es la esperanza.

Feliz Nochebuena y Feliz Navidad.

Ángel Gabriel Fernández Domínguez

Director

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