POBRES CONTRA POTENTADOS

Joel Vargas.- El geómetra prestigioso de la antigüedad, Arquímedes, urgió en su tiempo con voz sabia: “Dadme un punto de apoyo y me comprometo a mover el mundo”. La lección está vigente y podríamos buscar la similitud con los acontecimientos políticos que se experimentan en estos momentos en la política nacional, no tanto con la sabiduría del físico inmortal de Siracusa que sabía que el punto infinito era el despertar de la ciencia para destinarla al servicio de la humanidad. Son varias décadas que México soporta impotente la dictadura del PRI, hoy en fase peligrosa de dispersión y, en el peor de los casos, de extinción.

Sólo son prolegómenos. No hay fatalidad concisa para soltar la algarabía nacional esperada, por la muerte del PRI, no obstante que es verdad reiterada en la historia que los partidos cuando envejecen se autodestruyen. Está en la visión de todos que el viejo partido está artrítico, nunca se encontraron formas de rejuvenecerlo inyectándole concepciones ideológicas modernas de conformidad con la evolución de los tiempos. Se masificó en la inacción y se atuvo siempre a la abundancia del dinero robado al patrimonio de la nación. Hoy se está en el fragor de la confrontación por una auténtica democracia: El pueblo pobre y la clase media que sólo cuentan con su credencial de elector y los ricos con muchos millones para prostituir el voto de los pobres.

El señor Meade Kuribreña es el más significativo aspirante a la presidencia nacional, al cobijo de un PRI asmático que se convulsiona pesadamente en pos de atractivos subyugantes para cautivar el voto del hambre y del desempleo, ante un pueblo elusivo que espera un amanecer diferente. Meade no es priísta, le está haciendo el favor a los verdaderos priístas de representarlos. Existe un censo de votantes de 87 millones, de ellos el PRI registra millones y de todos no hubo uno que pudiera ser postulado a tan importante cargo. Se desconoce la ideología de don José Antonio. Hace cuarenta años la ideología priísta era básicamente la ideología de la Revolución Mexicana y su gran nacionalismo revolucionario que los neoliberales a partir de Miguel de la Madrid, pero con mayor ponzoña a partir de Carlos Salinas, la sepultaron en una historia sin retorno.

Ser candidato del PRI en estos meses no es garantía de triunfo. Nadie está seguro de ser el próximo presidente. Diría el señor Meade, forrado de angustias y afanes soñadores: “Dadme un punto de apoyo y me comprometo a dar el triunfo al PRI”. Desde su alto pedestal diría Peña Nieto, el devaluado presidente, que ofrece el más fuerte y definitivo punto de apoyo pero, debe decir quien lo apoya a él. Es posible que se escuche la voz de Enrique Segundo, que reza por reconfigurar un PRI despedazado, que igual se cuente con el gran apoyo suyo pero, es bueno expresar de dónde toma su fuerza política el zar de los taxis de México. Que se reunieron todo los exdirigentes nacionales del PRI con Meade, si es para darle un punto de apoyo ninguno de todos tiene nada que aportar, son entes desconocidos que debieran estar en el basurero del PRI.

Es cierto que el PRI está en el poder, un poder diluido y desgastado pero al fin poder. Que ese poder moribundo no será nada fácil de vencerlos y como Argos, que disponía de cien ojos que nunca cerraba, lo vigilará todo. Es posible que se envíen sicarios oficiales a provocar muertes selectivas, a revivir expedientes para encarcelar luchadores democráticos. El poder no se entrega fácil y el gobierno cuenta con el Ejército para la represión institucional.

No se olvidan las muertes violentas, Manuel J. Clothier, líder de los “Bárbaros del Norte” fatalmente accidentado en carretera. Luis Donaldo Colosio, asesinado siendo candidato del PRI a la presidencia de la República, sólo porque dijo que veía pobreza, hambre y abuso de poder y muchas muertes menos conocidas y hasta un cardenal. La pérdida del poder genera violencia. En la reforma contemporánea de los neoliberales pretendieron cambiar el nombre del PRI por partido de la solidaridad, modificaron la estructura jurídica el ejido para que pudiera ser vendido o expropiado, a la iglesia católica se le regresaron sus fueron civiles y electorales, por la fuerza tan grande que representa, se intentó modificar a fondo nuestro Himno Nacional, por ser guerrerista y nacionalista.

Claro que los neoliberales no han terminado su obra, por ello necesitan treinta años más en el poder. Es bueno consignar por qué millones de mexicanos no poseen dinero para el sustento diario ni empleo ni ninguna seguridad laboral. Bueno, pues los macroeconómicos vendieron todas las empresas que generaban ingresos cuantiosos al país, como PEMEX, hoy privatizado en una amplia proporción: La industria eléctrica en todos sus tipos de generación: TELMEX se vendió aprecio de remate; el Canal 13; se vendieron los ferrocarriles; Fox vendió la Aseguradora Hidalgo. En fin, México no registra ingresos, carece de bienes que generen capital. Solamente tiene do vías para acopiar dinero: aumentar los impuestos, aumentar la base tributaria o pedir prestado a la banca internacional donde se deben ya diez billones de pesos que exigen intereses anuales. Por ello el pueblo es castigado brutalmente. Nada más falta que se cobre impuesto por vender una gallina.

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