Prosa aprisa: Del “Yo estoy listo” al “Yo sí puedo”

Si la persistencia fuera el factor fundamental en el PRI para determinar la nominación a una candidatura, sin duda alguna el senador Héctor Yunes Landa volvería a ser postulado para que abanderara a su partido como candidato a la gubernatura en 2018.

Ayer domingo, al rendir su Quinto Informe de Resultados como senador, no se dio por vencido en su aspiración aunque el tono de su discurso marcó distancia del de 2015 cuando al leer su Tercer Informe se ocupó también del tema (no dio informe en 2016 porque ya era candidato a gobernador, y dijo ayer que el de este año sería el último que rendiría).

El 22 de julio de 2015, ante diez mil invitados que se congregaron en el World Trade Center levantó olas cuando proclamó: “¡Yo, yo, estoy listo!”, en juego de entendidos porque disfrazó su intención diciendo que estaba listo para  dar la mayor batalla contra la desigualdad, la pobreza y castigar a los corruptos.

Sin embargo, en entrevistas por separado que le habían hecho los reporteros habia declarado que estaba preparado para buscar la gubernatura, aunque su intención se quedó sólo en la candidatura que finalmente logró.

Ayer, 3 de septiembre de 2017, pasó de aquel “¡Yo, yo, estoy listo!” a “¡Yo sí puedo!”.

En un párrafo, ya casi para cerrar su intervención, dio, dejó muchos mensajes para leer entre líneas y para que cada quien les dé la interpretación que quiera. Mensajes políticos, por supuesto, y mirando a los tiempos que vienen.

Distingue a Pepe

“Soy Héctor Yunes Landa. Como ha quedado claro en este informe, soy un hombre que no renuncia a la palabra empeñada; que no desconoce el compromiso adquirido ni los pactos celebrados; pero que tampoco claudica a su aspiración de seguir sirviendo a Veracruz y a México”.

Político al fin y al cabo, no claudicará a la que es la máxima aspiración de su vida: llegar a ser gobernador, y cuando mencionó que no renunciará a su palabra empeñada, seguramente quiso decir a sus seguidores y simpatizantes que hará hasta el último esfuerzo por lograrlo, para que sientan que no les falló si no tuviera éxito su intento.

Porque ayer, eso entiendo, abrió también la posibilidad de que no pudiera lograr de nuevo la candidatura, pero que es hombre de palabra.

¿A qué y a quién más se podía dirigir cuando manifestó a sus fans que acudieron a acompañarlo a su informe que no renunciará a su palabra empeñada y que no desconoce el compromiso adquirido ni los pactos celebrados?

¿Con quién hizo un compromiso y selló un pacto político, empeñó su palabra de ir juntos en un proyecto que inicialmente era de ocho años pero que se frustró y ahora sólo podría ser de seis si logran derrotar al PAN y a Morena en 2018? Exacto, con su “sobrino” y también senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla.

Hubo un detalle imposible de pasar inadvertido para cualquier obsevador político: luego de cumplir con el protocolo de iniciar su mensaje dirigiéndose al presidente municipal anfitrión Ramón Poo Gil, de hecho al primero que mencionó fue a Pepe, incluso antes de a su propia familia, y no le regateó ningún reconocimiento.

“Celebro la presencia de un político joven y al mismo tiempo lleno de experiencia, de un extraordinario parlamentario: el senador José Francisco Yunes Zorrilla, Pepe Yunes como le decimos quienes lo queremos”. Al lado de Pepe, a su derecha estaba la señora Verónica de la Medina de Yunes Landa.

Héctor no improvisó su discurso. Leyó. Llevaba preparado su mensaje, esto es, deliberadamente quiso distinguir a Pepe mencionándolo antes que a sus propios seres queridos. Si se hubiera equivocado, hubiera tenido tiempo de corregir cambiando el órden de los párrafos.

Reconoce desconfianza ciudadana

Fue autocrítico casi de inicio. Dijo que las más de las veces, lo que es urgente en política no es importante para los ciudadanos. “Por ello hemos decidido empoderarlos. No podemos seguir sosteniendo un sistema político en que los ciudadanos sólo son vistos como simples electores, que tienen una utilidad pero que carecen de voz para orientar nuestro desempeño”.

Tocó la llaga: “Hoy, debemos reconocerlo, los ciudadanos confían cada vez menos en sus instituciones. El desempeño del gobierno, de los partidos políticos y las instituciones, no satisface a la colectividad. Y esta desconfianza deriva del ejercicio pernicioso del poder público”.

Apartado especial le dedicó a la prensa. Recordó que con motivo del Día de la Libertad de Expresión, en junio pasado diversos representantes de los medios le expresaron su preocupación por la difícil situación económica por la que atraviesan y que en muchos casos no les permite acceder a los servicios de salud.

Dijo que por eso había decidido crear un fideicomiso cuyos fondos sirvan para atender esa carencia. En el acto entregó las llaves de un coche último modelo al periodista José Valencia Sánchez para ser rifado y obtener ingresos, que también servirán para atender servicios funerarios.

Y arremete contra el Gobernador

Y entonces, no podía faltar, soltó metralla contra su primo el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, contra su gobierno. Sólo faltó decirle de qué se va a morir.

Dijo que el actual gobierno resultó una gran estafa, monotemático cuyo único tema se le cayó, al que ocho de cada diez veracruzanos reprueban; que durante su periodo, el déficit del gobierno se ha acrecentado: hay más deuda, más pobreza y se padece una inseguridad galopante.

Lo acusó de aplicar una justicia selectiva, de vender impunidad a quienes había señalado, a cambio de “vómito negro”; de haber dicho que no iba a contraer deuda pública y en sólo cuatro meses ya solicitó préstamos por 11 mil millones de pesos.

Señaló que durante el primer semestre del año hubo ingresos por más de 55 mil millones de pesos dado que Veracruz recibe 23% más de participaciones, por lo cual se recibieron 7 mil 568 millones de pesos más de lo que el gobierno anterior en el mismo periodo del año pasado.

Denunció que en junio había en bancos 8 mil 455 millones de pesos, según la propia Secretaría de Finanzas, “que hoy se encuentran en un sauna financiero, no para convertirse en obras sino en votos”. “Por eso el gobierno miente cuando dice que no tiene para pagar. La reestructuración de la deuda en Veracruz se trata de un gran negocio personal con dinero público de un estado empobrecido”.

Recordó que el jueves pasado, el gobernador anunció que a partir de este lunes se realizarán propuestas con los bancos que estén interesados en  participar en la licitación pública para la contratación de uno o más créditos por la deuda pública de Veracruz que asciende a 38 mil millones de pesos.

Dijo que por esa razón, el próximo jueves presentará ante el pleno de la Cámara de Senadores un Punto de Acuerdo para hacer un exhorto a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a fin de que en el marco de sus facultades revise el mecanismo financiero y los términos pactados en la negociación, así como el costo-beneficio para las finanzas del Estado; y un llamado al Congreso local para que solicite un informe a la Secretaría de Finanzas de Veracruz donde se expliquen los montos, plazos y los intereses que habrán de pagarse, así como el destino que tendrán los recursos que se obtendrán por la firma de este instrumento.

Igualmente, denunció que el gobernador va por los votos de 300 mil familias mediante el programa “Veracruz Comienza Contigo”; que ofreció que en medio año resolvería el problema de la inseguridad y no ha cumplido; que ofreció a un militar de alto rango como Secretario de Seguridad Pública “y nos dio a un abogado con experiencia de director de tránsito en Boca del Río”.

Enumeró más fallas y afirmó que siete de cada diez veracruzanos opinan que al gobierno del estado la seguridad se le ha salido de control.

Se refirió a los despedidos del gobierno, “a quienes reemplazó por personas con escasa o nula experiencia, pero vinculadas facciosamente a su nuevo partido”.

“El diagnóstico de Veracruz es realmente grave. Su gobierno sufre de cuadriplejía. Hay una parálisis total de todos sus miembros para realizar su tarea… Pero el cuadro clínico se agrava con un gobierno, que además de cuadrapléjico, es ciego, sordo y mudo.

“Ciego porque no ve la inseguridad, la que atribuye a un problema de percepción. Sordo porque no es capaz de escuchar a los comerciantes que demandan más seguridad y el pago de los adeudos pendientes. Tampoco escucha a la Universidad Veracruzana ni a los gobiernos municipales, víctimas también del desfalco financiero. Y es mudo porque no se comunica, porque calla ante la protesta social que es reprimida, y que guarda silencio cuando el Congreso le exige cuentas sobre el ejercicio del presupuesto”.

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