Prosa aprisa: ¿Dónde quedó la congruencia?

Arturo Reyes Isidoro.- En su artículo dominical de ayer en el diario Reforma, Enrique Krauze recuerda que el Congreso tiene que legislar para que se regule la distribución de publicidad oficial antes del inicio de la campaña electoral el próximo 30 de abril, según determinó la Suprema Corte de Justicia el pasado 15 de noviembre.

El fallo judicial sería el inicio de acabar para siempre con la práctica de los gobiernos priistas y panistas de asignar en forma discrecional la publicidad oficial, que, como dijo el pasado 17 de noviembre el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Gustavo Mohme, muchos utilizan para premiar o para castigar a medios de comunicación según sus lineas editoriales, esto es, que sólo la asignan a quienes los elogian y aplauden y se la niegan a quienes asumen una línea crítica o denuncian y dicen la realidad de los hechos.

Aquel no pago para que me pegues

En la línea de castigo, el grado mayor de cinismo lo dio el entonces presidente José López Portillo (Jolopo) cuando el 7 de junio de 1982, en plena comida por el Día de la Libertad de Prensa (entonces eran fastuosas), enloquecido de poder y sintiéndose dueño de México, proclamó aquella frase que pasó a la historia: no pago para que me peguen.

Era una forma de justificar el retiro de publicidad oficial a la revista Proceso, que se había iniciado desde el gobierno anterior de Luis Echeverría (habían presionado, además, para que las empresas privadas les retiraran también sus anuncios, lo que prácticamente todos acataron), tratando de ahogarla económicamente para buscar su desaparición. Les molestaba hasta la irritación su línea crítica, que hasta la fecha se mantiene.

Jolopo hablaba como si el dinero fuera suyo, de su bolsillo, olvidándose que no era más que un administrador de los dineros públicos, de los contribuyentes, es decir, de todos los mexicanos, que a cambio de pagarlos en impuestos debían recibirlos en obras y servicios, uno de éstos estar bien informados, lo que sólo era posible con una prensa libre, independiente, plural, crítica (quienes practicamos un periodismo crítico o de análisis crítico, de denuncia, finalmente estamos prestando un servicio público).

Krauze: cantidad pero también calidad

Volviendo a Krauze, señala que en cuanto a la distribución de los recursos, el criterio hasta ahora ha sido cuantitativo: la penetración y el número de usuarios (según se trate de medios impresos, electrónicos y ahora digitales), lo que, señala, tiene sentido, pero advierte que se deja de lado el elemento (difícil de medir) del prestigio, la credibilidad, la representatividad y la influencia. “La penetración, en suma, debe complementarse con criterios cualitativos”. Y dice un verdadero aserto: “A fin de cuentas, quien debe juzgar si el contenido de la publicidad es útil y el vehículo adecuado es el público”.

En su artículo, Krauze recuerda que en una plática con Julio Scherer, que recogió en Proceso del 23 de agosto de 2013, el periodista ya fallecido y convertido en leyenda, le dijo: “El otorgamiento de la publicidad no es una potestad del gobierno en turno ni puede ejercerse por capricho. Es una obligación del Estado”.

Y hay algo más que me llamó la atención, en lo que estoy totalmente de acuerdo: “… ya no estamos en los tiempos del antiguo régimen cuyo desmoronamiento empezó precisamente por la emancipación de la prensa”.

Hoy, ni buena ni mala relación; no la hay

En Veracruz, por lo que se va viendo, el gobierno panista de Miguel Ángel Yunes Linares otorga alguna publicidad a muy contados medios, de manera discrecional, porque seguramente piensa que con ellos el pueblo del Estado está bien informado.

En realidad, algo que comenzó con Javier Duarte cuando esté se vio ahogado económicamente lo ha continuado su sucesor: cortó todo trato comercial, la publicación de anuncios, y acabó con la práctica de hacer convenios con medios como lo acostumbraron los gobiernos priistas. Se puede afirmar que hoy no existe ni buena ni mala relación con los medios, sino que simple y sencillamente no la hay.

Aparte de que tarde o temprano este gobierno y los que vengan tendrán que acatar también la resolución de la Suprema Corte y regular la distribución de la publicidad oficial, en parte la decisión de terminar con algunas prácticas ha sido sano y ha orillado a una emancipación de la prensa estatal, es decir, a liberarse de cualquier clase de subordinación o dependencia, lo que está contribuyendo a una prensa independiente, más crítica, de denuncia y no complaciente, que tiene a la sociedad más y mejor informada y por lo tanto también más crítica hasta con quienes publicamos.

Ahora, no le pasan una al Gobernador

Por lo que veo a diario y en cualquier momento en las redes sociales, el efecto no se ha hecho esperar. Que el pueblo, la sociedad, los lectores, televidentes, radioescuchas y ahora los cibernautas estén más y mejor informados hace que, por ejemplo, no le pasen una al gobernador Yunes y lo zarandeen bonito en las redes, lo que, me atrevo a pensar, está erosionando su administración y finalmente va a llevar al desmoronamiento de su gobierno al grado que cada vez más veo –es mi apreciación, mi percepción muy personal además por lo que escucho a diario de la gente de la calle, la que anda a ras de tierra– que se aleja la posibilidad de que su hijo lo suceda porque el rechazo contra ellos es generalizado.

Quién sabe si al final el gobernador termine preguntándose si valió la pena su divorcio comercial con la prensa veracruzana, que inició con el pretexto de hacer una revisión de la deuda que le heredó el gobierno de Javier Duarte y basado, según pregonaba entonces a todo volumen y a los cuatro vientos, en las escandalosas sumas que en especial había pagado a determinados medios, uno de ellos propiedad del exdiputado local Eduardo Sánchez Macías, hoy flamante candidato, otra vez, a diputado del PAN-PRD-MC por el distrito de Martínez de la Torre.

Antes censuraba a Sánchez Macías

Cosa de recordar que el 3 de diciembre de 2016, recién estrenado gobernador, Yunes Linares declaró que la Fiscalía General del Estado y su gobierno estaban “investigando al corporativo Editorial Sánchez, propiedad de familiares de Karime Macías de Duarte…”, revelando entonces que Javier Duarte le había asignado convenios publicitarios por 230 millones de pesos a “los Heraldos” (los periódicos de Sánchez Macías), cantidad que ni siquiera justificaba la compra de todos los periódicos.

Aquella vez fue contundente: “Realmente no veo razón para pagar 230 millones de pesos a un medio sin presencia en Veracruz. Es un atentado contra los veracruzanos”.

Pero no fue todo. Días después denunció que Sánchez Macías pretendía adjudicarse en donación un terreno de 20 mil metros cuadrados en Martínez de la Torre (terreno que presuntamente le había regalado Duarte a cambio de la deuda que tenía con él).

En una nota entonces del corresponsal de la agencia y la revista Proceso Noé Zavaleta, quedó registrado: “Pese a que cobró cantidades exageradas por las influencias de su prima (sic), el exdiputado local se quedó con terrenos y participó en varios negocios al amparo del poder. El exdiputado (clara alusión a Eduardo Sánchez) todavía exige que el gobierno le pague millonarias sumas por adeudos de publicidad a sus periódicos basura”.

A partir de ahí Yunes Linares terminó agarrando parejo, por lo que, eso entiendo, la prensa no se vio ni se sintió ya sujeta a ningún compromiso y hoy no le dan tregua y creo que el gobernador ya no siente lo duro sino lo tupido.

Ahora su hijo lo apoya y hasta se toman la foto juntos

¿Y qué creen? Que el miércoles pasado el cachorro Miguel Ángel Yunes Márquez, quien pretende sustituir a su papá en la gubernatura, fue a destapar, a avalar, a levantarle el brazo  y a tomarse la foto con Sánchez Macías, el mismísimo dueño de los “periódicos basura” según decía su progenitor, quien ahora guarda silencio, en una de esas le devuelve el terreno y quién sabe si ya hasta le está dando publicidad pues los “Heraldos” luego de que le tiraban lodo todos los días ahora se han vuelto un mar de elogios para su gobierno.

Al día siguiente, el jueves 11 de enero, en su página 6, el diario Notiver, que les ha dado amplia cobertura a los Yunes Linares-Márquez y no les ha regateado ningún reconocimiento, publicó en un recuadro: “¿Dónde quedó la congruencia? Eduardo Sánchez Macías candidato de PAN-PRD-MC. En su momento se informó que los hermanos Sánchez Macías, con sus periódicos impresos, se quedaban con la cuarta parte del total de los convenios en el Congreso del estado; al menos así fue en 2016. También se informó que los Sánchez Macías, primos de Karime Macías de Duarte, se querían quedar con unos terrenos por Martínez de la Torre. El portal informativo Golpe Político señalaba que los Sánchez Macías extorsionaban a empresarios de su región y a los propios diputados de la Legislatura pasada. Pues uno de estos ‘angelitos’, el que fuera diputado, Eduardo Sánchez Macías, será candidato de la alianza PAN-PRD-MC. El espacio se lo consiguió Dante Delgado, líder de Movimiento Ciudadano. Quizá por ello se resistía tanto Dante a dar el sí en la conformación de la alianza en Veracruz, porque el señor quería poner innombrables en algunos espacios, y uno de ellos es Eduardo Sánchez Macías. Ahora los panistas tendrán que hacer de tripas corazón, aguantarse el asco y apoyar a su futuro abanderado para una diputación federal. ¿Dónde quedó la congruencia?”

¿Mariely terminará también levantándole el brazo?

Cabría la pregunta también si la flamante presidenta de la Cámara de Diputados, Mariely  Manterola, “panista” de Martínez de la Torre, hará de tripas corazón y se aguantará el asco de apoyar a uno de los Sánchez Macías cuando el pasado 3 de julio de 2017, durante un diferendo con el senador Héctor Yunes Landa, en un comunicado dirigido a la opinión pública le reprochó que los apoyara no obstante “los antecedentes de corrupción de los hermanos Sánchez Macías, a quienes Javier Duarte les donó un terreno propiedad de los veracruzanos a través de una asociación de la que Stalin Sánchez Macías es tesorero”. Insistió en que ella los criticaba por “sus antecedentes de corrupción”. ¿La veremos ahora también en la foto con el “innombrable” apoyándolo y levantándole el brazo?

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