Prosa aprisa: ¿Fiestas del “Grito” teniendo tantos damnificados?

En la familia se volvió costumbre festejar un acontecimiento anual porque tiene una significación especial ya que recuerda un hecho memorable, ayuda a no olvidar un pasado de sufrimiento y a la vez inyecta y renueva el entusiasmo para seguir adelante y nunca perder lo logrado.

Como cada año, pues, se ha dispuesto todo para el festejo, en grande, lo más grande que se puede en la medida de las posibilidades porque se trata de una ocasión especial que sólo tiene lugar una vez al año.

Pero hete aquí que de pronto, en la víspera, en el seno de la familia ocurre una desgracia y entonces se toma la decisión de suspender todo porque seguir adelante con el festejo podría lastimar al afectado, a los dañados, mostraría insensibilidad humana y falta de solidaridad con quien la necesita.

Se decide que, en consecuencia, lo que se iba a gastar en la fiesta se destine a ayudar a quien tiene un serio o grave problema para mitigarle su pena o resolverle su necesidad. Eso se ha convertido en lo prioritario. Total, la fiesta se celebrará el próximo año, ya todos en la mejor situación.

En Oaxaca, el gobernador Alejandro Murat anunció que en solidaridad con las familias de las 71 víctimas del terremoto de 8.2 grados del viernes pasado se suspende oficialmente la celebración de las fiestas patrias en los 570 municipios de ese Estado. El sentido de solidaridad así lo amerita. Se hace lo correcto.

A Veracruz le llueve sobre mojado. Primero fue el huracán “Franklin” que afectó 70 municipios y dejó cuantiosos daños, sobre todo en la agricultura; luego vino el sismo de la media noche del jueves que, por ejemplo, en Coatzacoalcos afectó 200 viviendas así como planteles educativos; ahora ha sido “Katia” cuyos efectos no cesan y por lo tanto no se pueden cuantificar los daños aunque ya ha dejado pérdidas humanas además de inundaciones y daños a viviendas y vías de comunicación; enseguida llega un “norte” y atrás viene “José” aunque todavía no se sabe qué rumbo va a tomar.

En Xalapa, la capital del Estado, la noche del sábado el alcalde Américo Zúñiga informó que había un saldo de 68 casas inundadas, 29 árboles caídos, 43 deslizamientos de tierra, 4 bardas caídas, tres autos dañados, dos personas fallecidas, dos personas lesionadas, dos casas a punto de colapsar, y dos hundimientos de suelo, entre algunas otras afectaciones.

Decir que el Estado y su gobierno viven una crisis económica que ha llevado a un estado de emergencia financiera (lo dijo el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares el 12 de diciembre del año pasado, recién había asumido la gubernatura) es ya ocioso porque todo mundo lo sabe.

Apenas estamos en septiembre y faltan octubre y parte de noviembre para que pase la época de lluvias torrenciales, tormentas tropicales, huracanes con los que empatarán los frentes fríos propios de fin de año. Se esperarían, pues, más daños y afectaciones y ojalá ya no más pérdidas humanas.

Lo prudente, pienso, sería actuar con toda responsabilidad y ahorrar de lo poco que se tiene para hacer frente a la situación que se presenta y que se va a presentar.

¿Si no en todo el Estado, como en el caso de Oaxaca, no sería lo mejor suspender los festejos patrios en los municipios dañados y mejor dedicar el dinero que se iba a gastar en apoyos a las familias dañadas, que sufren las afectaciones?

¿No sería prudente, por ejemplo, cancelar la presentación en Xalapa del famoso e internacional salsero Willie Colón prevista para la fiesta del “Grito” la noche del 15 y los millones de dólares que cobra por desplazarse de Nueva York destinarlos a los veracruzanos hoy en desgracia? ¿Se podrá saber cuánto está cobrando el “salsero mayor”?

Hay de prioridades a prioridades, sin duda alguna. El sentido de solidaridad se impone. Ojalá y prive el sentido común y la conciencia social.

Inocentada garrafal

El sábado había yo viajado a la Ciudad de México y camino de regreso a Xalapa, en el ADO cayó en mi cuenta de Twitter la primera imagen de una mujer repartiendo despensas a afectados por los fenómenos meteorológicos que han pegado a Veracruz, pero con el logo impreso muy similar al utilizado en la campaña de gobernador de Miguel Ángel Yunes Linares.

Ya en la capital me llegaron otras más así como un video. No pude contener mi indignación de que en forma política-electoral se intentara lucrar con la necesidad y el dolor humanos y así lo hice saber en las redes sociales pasadas las diez de la noche. La reacción no se hizo esperar, el tema se volvió viral y todo el mundo con el “dedito” tipo López Obrador señaló de inmediato como autores a los Yunes Linares-Márquez e incluso hubo hasta reproches a mi persona en el sentido de que yo había dicho que ellos eran la solución.

Ayer, fue inevitable que en su conferencia de prensa dominical no le preguntaran al gobernador sobre el tema.

“Yo no ordené esas acciones. Yo no ando entregando despensas ni lo haré”, fue su respuesta, y señaló como autor al director de la CAEV en Coatzacoalcos, Rafael Jesús Abreu Ponce.

Por profesionalismo, porque estoy enterado a detalles del caso, debo decir que, en efecto, esta vez el Yunes azul no tuvo nada que ver, aunque con la fama que se carga va a ser difícil convencer a sus enemigos políticos y a sus detractores que esta vez dice la verdad. Hay tanto descontento en su contra que todos lo quieren culpable. Le va a seguir lloviendo.

En efecto, se trató de una inocentada garrafal de Abreu Ponce, sin ninguna experiencia política (como muchos que llegaron al Gobierno del Estado en lugar de todos los que han estado corriendo, esos sí con experiencia), quien nunca estuvo consciente de lo que provocaría ni del daño que causaría al proyecto de sus jefes (es muy amigo del junior que aspira a gobernador).

Ha tratado de remediar la situación diciendo en un manifiesto dirigido a la opinión pública que fueron él y “más de 25 amigos” los que a título personal regaron la melcocha y deslindando de su inocentada garrafal a los Yunes azules. Porque he tenido acceso directo al caso le creo, pero no creo que acepten su explicación todos los antiyunistas, que son muchos.

Los opositores políticos harán ruido, pues que otra cosa se puede esperar de  políticos en un caso así, que además no se presenta todos los días. Y las fotos y el video ahí están ya como testimonio para usarlo en contra de los azules ante los órganos electorales. En verdad fue una inocentada por no decir que una “cajeteada” monumental, pasto seco para las llamas políticas.

No irán a hacer guardia con el “espurio”

Para este lunes a las 9 de la mañana está programada la guardia de la diputación local ante la estatua de don Miguel Hidalgo en el parque del mismo nombre mejor conocido como Los Berros. Pero ayer desde temprana hora los diputados de Morena, el PRI y Juntos por Veracruz acordaron no asistir en protesta por el agandalle de la diputación del PAN que se resiste a entregar la Junta de Coordinación Política (Jucopo) a Morena, como estaba acordado, y porque, por lo tanto, consideran a Sergio Hernández como un presidente de la Jucopo “espurio” pues su periodo legal ya se le venció.

Luego de la falta de su palabra y de la poca seriedad que como político ha mostrado, sus opositores están tan mosqueados con él que piensan que el viernes pasado mandaron a desalojar el edificio del Congreso a buena hora de la tarde con el pretexto del temblor y el huracán, lo que nunca antes se había hecho, pero que en realidad fue para instalar cámaras y micrófonos en todas las oficinas para espiarlos, como es el sello de la casa.

Lo que se ve venir en el Congreso es ingobernabilidad legislativa por el capricho de los panistas de mantener por las malas el control de la Jucopo.

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