El regreso de la Policía Municipal

Angel Gabriel Fernández.-

“Es preferible ser un buen policía que un mal Presidente…”. A. G Hitler-

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En los gobiernos autocráticos es común que al ciudadano no se le tome en cuenta para nada.

Dice el diccionario que en los gobiernos autocráticos “las decisiones no están sujetas a decisiones externas ni a mecanismos regularizados del control popular…”.

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El gobierno estatal de Miguel Angel Yunes Linares y los candidatos a las presidencias municipales de la alianza PAN-PRD, tienen como bandera política el anuncio del regreso de las policías municipales. En el caso de Acayucan, Cuitláhuac Condado lo anunció varias veces durante su campaña de proselitismo y todo parece indicar que aun antes de que inicie su administración el primero de enero del año próximo, Acayucan volverá a tener su Policía Municipal. Es un hecho, ya se emitió la convocatoria.

Pero a la gente, al pueblo, al ciudadano común, a la ama de casa, al estudiante, al obrero… a nadie consultaron acerca de esta medida. La Policía Municipal regresa y ya.

Los acayuqueños, los que han vivido de cerca la inseguridad, deben opinar, deben decidir, porque no se trata sólo del hecho de que la ciudad vuelva a tener una corporación policiaca; se trata de que sean elementos nuevos, capaces y sin colas que les pisen.

No ha dicho nadie que va a pasar con la Policía Naval, si se va a ir o va a quedar en apoyo de la Policía Municipal, porque si eso ocurre, Dios que nos agarre confesados, porque si ahora asaltan atrás de la Iglesia de San Martín Obispo, como ocurrió ayer en un  negocio de carnes selectas, mañana van a atracar adentro de la Iglesia.

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El 7 de mayo del 2013, por decreto del Gobierno del Estado que estaba en poder de Javier Duarte, se disolvió la Policía Municipal de Acayucan y entró la Policía Naval.

Todos los policías fueron despedidos y mal indemnizados por las autoridades municipales, fue sin decir agua va.

Los acayuqueños creyeron que con la llegada de la Policía Naval, con elementos grandotes y bien uniformados, la inseguridad se iba a terminar, pero no fue así.

En Acayucan ha habido inseguridad pese a la presencia de la Policía Naval, del Ejército, de la Marina, de la SSP, del IPAX, de la Ministerial, de la PGR y nomás falta que vengan los “cascos azules” de la ONU.

Hay inseguridad en todo México y el remedio no parece ser el regreso de las policías municipales; al contrario: debe prevalecer la idea de un Mando Único, de una Policía Nacional, donde jalen todos parejos, donde haya coordinación.

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El regreso de la policía municipal a Acayucan implica no sólo que el Ayuntamiento vuelva  a tener una corporación bajo su control. Implicará más gasto al erario público porque hay que pagar el sueldo de los elementos operativos y de administración, hay que comprarles uniformes, zapatos, gorras, chalecos antibalas, radios, motocicletas, camionetas, rehabilitar un cuartel con dormitorios y cocinas. Acayucan necesitará, cuando menos de 200 a 250 elementos policiacos. En el año 2013 había 120 elementos y no alcanzaban a cubrir todos los servicios.

Se necesitará rehabilitar los módulos de la colonia Ramones, el de la Revolución, el del barrio La Palma, el de la colonia Miguel Alemán, el del Rincón del Bosque, los de las comunidades como Corral Nuevo, Comején y demás. Se necesitarán elementos para el palacio municipal, para el DIF, para la vigilancia en el parque y para otros edificios públicos municipales.

Hay que mencionar que la mayoría de los módulos están abandonados; el que estaba cerca de la unidad deportiva “Vicente Obregón” está convertido puesto de antojitos.

Otro dato importante: no han dicho quién o quienes van a capacitar o entrenar a los nuevos policías; quién o quienes les darán el visto bueno, quién o quiénes dirán que están aptos para el servicio.

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Lo más lamentable es que los elementos policiacos municipales volverán a estar al servicio de los ediles, del alcalde, del síndico o de los regidores y hasta de los secretarios. Cualquier empleadillo de la Comuna se sentirá con don de mando.

En la historia de Acayucan hay pruebas fehacientes de que algunos regidores utilizaban a los elementos policiacos como mandaderos o como choferes. Se sabe de una primera dama que utilizaba al guardia a su servicio hasta para que le limpiara las zapatillas.

Hay el dato de que un elementos policiaco estuvo internado muy grave porque se enfermó por el contacto con un perro, porque resulta que su patrón, el que era alcalde de Acayucan hace algunos trienio, utilizaba al elementos para que bañara a sus mascotas.

Otras autoridades abusivas utilizaban a los elementos para andar repartiendo invitaciones, para andar correteando a los vendedores ambulantes o para mandarles recados a sus amantes.

¿Para eso quieren una nueva policía municipal?

Otro de los peligros de la policía municipal, es que la corporación la convierten en una “caja chica”. Porque  en ella se manejan directamente las multas que se aplican a los infractores.

Que desde ahora la autoridad explique quién va a cobrar las multas y de a cómo van a ser, porque al estar en función una policía municipal debe aprobarse un Bando de Policía y Buen Gobierno y debe haber jueces calificadores de las faltas, tomando en cuenta que la Constitución marca que la multa no debe exceder el equivalente a uno o dos salarios mínimos; o sea, lo que un ciudadano acayuqueño debe pagar por ser detenido ebrio escandaloso o por faltas a la moral, no deben ser más de 200 pesos, pero se sabe que actualmente se cobran multas de 500 o hasta 1000 pesos.

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Sería sano que permitieran que los ciudadanos opinen, que se instalen mesas de trabajo para que el acayuqueña diga si quiere o no una policía municipal.

Pero si es inminente que esta corporación se reinstale en Acayucan, que sea para el bien de los acayuqueños, para que el ciudadano tenga contacto con sus vigilantes o para que cuando menos los conozca de cerca y sepa que son humanos.

Que la policía municipal no se convierta en una carga más para las autoridades y para el pueblo.

Que sean vigilantes, no cargadores o veladores de los funcionarios en turno.

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La Policía Municipal tiene su tradición igual que aquellos románticos veladores o el sereno que era el encargado nocturno de vigilar las calles.

Pedro Infante decía: “Si el sereno de la esquina me quisiera hacer  favor, de apagar su linternita…”

O Joaquín Sabina que dijo:

“Sé que no lo soñé/

Protestaba cuando me

Esposaban los municipales…”.

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