SIMBOLOS DE LA CORRUPCION NACIONAL

Joel Vargas.- Podría decirse que México ha tenido mala suerte con sus gobernantes que han ejercido desde la presidencia de la República; pero si nos atenemos a lo que consigna en sus Memorias el General Gonzalo N.  Santos, cacique por muchos años en la región huasteca, con base en San Luis Potosí, quien afirmó para la ilustración de las nuevas generaciones, que la mala suerte no existe, pero que en caso de existir, Dios tuvo la inteligencia necesaria para repartirla entre los pendejos. Entonces, según la versión histórica de este militar de tantas anécdotas, México debería ser un país habitado por indomables luchadores sociales, dispuestos a darle otra configuración histórica y social a la autoctonía esclavizada.

Pendejo, según la locución semántica registrada en el diccionario, son los pelos de la región púbica y de la ingle. No es nada agradable ser pendejo como un aditamento execrable que exige pudor así sea escondido en la intimidad de su existencia inútil. ¿De qué pueden servir una siembra menor o abundante de bellos púbicos?, ¿de qué sirve una ingle, aún en peores circunstancias con abundancia de pelos y en zona microbiana por su propia naturaleza? Tal vez por ello su denominación universal y que se puede comparar con la otra acepción del término que es individuos cobardes. El cobarde es el que no es capaz de realizar un acto heroico, de protesta o de conducir nuestro voto electoral hacia una renovación.

La mayor parte de los alvaradeños son gonzalistas, mientan madre por vocación, como parte de su cultura y a cualquier vecino o turista, como parte del paisaje folklórico de su lenguaje, lo pendejean. Así hemos vivido los mexicanos por años. El grupo ultrasecreto que domina la nación perciben que los cien millones de parias son incapaces de modificar estructuras políticas y de hacer funcional la democracia como patrón iluminado de nuestra vida pública. Es por eso que existen, como seres abyectos una parte menor que son los que mandan y una millonada que son los que obedecen, así se forren de nobleza para no desentonar con la historia centenaria de la sumisión. Sí, son sumisos pero no son tontos, casi es imposible desprender un ápice de soberbia colectiva para invertir la posesión del poder.

Del expresidente Salinas a la fecha en que se iniciaron los movimientos privatizadores a México le ha ido mal y peor. Ningún expresidente ha mostrado la substancia genial para hacer de México una gran nación. Zedillo ha sido inteligente para la indignidad privatizando lo que pudo a favor de empresas gringas y después contratarse como empleado subalterno. Se coronó con un florón de vergüenza y hasta privatizó al PRI entregándolo al imperio para que en nombre de México allá se tomaran decisiones políticas, por ello la llegada de Fox a la presidencia, el menos indicado de todos los cerdícolas que han llegado a trompear la historia nacional pletórica de  orgullo.

Fox no triunfó por el PAN. Nunca fue candidato del panismo. Fue un candidato emblematizado por un partido oficial. Para su campaña actuaron algunos ricos que se hicieron llamar los amigos de Fox que tan luego llegó al poder fueron retirados de su entorno, se dice que por su esposa Marta. Fox ha sido el más ignorante de todos los expresidentes, inculto como el más. Los que lo conocieron como estudiante dicen que fue un pésimo estudiante. Nunca lo vieron revisar un texto. Lo que todo mundo sabe es que se tituló siendo candidato presidencial y triunfó diciendo mentiras y ofreciendo lo imposible. Llega al poder cuando sus pequeñas empresas estaban asfixiadas, quien pagaba salarios de los pocos obreros era Lino Korrodi. Pobre México con semejante orangután trepado en el más alto poder. Ahora es uno de los más ricos mexicanos.

Felipe Calderón era clase media. Su economía era mínima, pero logró acumular muchos millones, privatizando México igual que sus antecesores, olvidándose de la ética del poder en busca de riqueza. La empresa brasileña Odebrech aún revisa cuentas de sobornos comprometedores. Su historia es larga y bien conocida. Peña Nieto es un pequeñín sin personalidad y sin cultura. Llega al poder por componendas propia de los rituales simbióticos que se han dado en esa mezcla de PRI, PAN, para turnarse el poder y propiciar que los pobres se mueran de hambre. En el libro El Amasiato, de Álvaro Delgado, dice en su parte introductoria: “Enrique Peña Nieto simboliza la corrupción en la cúspide del poder…” Es grave, el amasiato político parece en verdad un amasiato físico. El pacto secreto entre Peña y Calderón y las traiciones panistas. Solamente que el pueblo deje de ser pelo púbico podrá construir su destino. Llegó la hora de confrontar fuerzas: los poquitos contra los muchos.

El PRI y el PAN constituyen el numen de la pudrición nacional. Las antiguas vocaciones están convertidas en un caos. Nos quedan muy lejos las doctrinas y las plataformas ideológicas. Los panistas promoviendo al PRI y un hombre sin partido recorre el país solicitando el voto de los priístas. En millones de militantes el PRI no encontró el candidato ad-hoc para la contienda electoral. Si el pueblo se decide limpiamente les quitará la ubre a estos becerros mañosos, antes que terminen de rematar la nación.

 

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