UGM: el Templo del saber

Angel Gabriel FERNÁNDEZ.- “Yo no fui a la escuela, aprendí de grande; para esas cosas no le alcanzaba a un pobre, las letras no entran cuando se tiene hambre…”.

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Juana Inés de Asbaje y Ramírez de  Santillana, conocida comúnmente como “Sor Juana Inés de la Cruz”, no cursó estudios en ninguna universidad porque en aquellos aciagos tiempos de la Inquisición, el estudio superior estaba prohibido para las mujeres. Pero la monja era una erudita que tenía la capacidad parea entablar conversaciones con las mentes más brillantes de la Nueva España (México) y con las de la Madre Patria.

Fue Sor Juana Inés de la Cruz una mujer adelantada a sus tiempos. La admiraban y repostaban los virreyes, la reprimían los arzobispos misóginos y la admiraba el común de la gente que leía sus obras. Decía que alababa a Dios con ese don que le había dado para escribir.

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Visité con interés la sede en Acayucan de la Universidad del Golfo de México (UGM). Soy, todo mundo lo sabe, un criticón de primera, todo lo cuestiono, pero respeto sobremanera las Universidades porque las considero  templos del saber; o a lo mejor me llaman la atención porque no tuve la oportunidad de estudiar en una de ellas.

Tengo normalmente mala impresión de los profesores, a los que irónicamente llamo “flojesores” o “chupesores” y he visto las barbaridades de indisciplina que se vive en planteles de nivel medio-superior. Por ejemplo,  como reportero he constatado que en algunas escuelas hacen  negociazo hasta con los uniformes deportivos, en otras a los alumnos los transportan como vacas en camionetas “piratas”, en otra prepa quemaron una vez el portón y en planteles de nivel superior como el ITSA, todo es fiesta, todo es carnaval, papaqui eterno, por eso los egresados salen a veces más brutos que el burro que  dicen que tiró a la Virgen. Me consta que en Sayula una facultad de una universidad funciona en un mercado. Mis respetos, empero, para la disciplina y el nivel académico de la UV en su facultad de Ingeniería en Sistemas de producción Agropecuaria en Acayucan, un plantel único con carrera única en todo el País.

 

Pero volviendo al tema de mi visita a la UGM, encontré un plantel ordenado, con todos los protocolos de seguridad, con disciplina interna y en donde todos los profesores se tratan de manera respetuosa. Me sentí, francamente, mal ante tantos licenciados.

Tiene la UGM-Acayucan espacios deportivos, constantes eventos para estrechar relaciones académicas con otros planteles y un marcado respeto por la formalidad y la cultura.

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Pero entre lo más destacable es que su directora es una mujer.

Es una profesionista nativa de Acayucan de nombre  Yedi Elisa Mendoza Rustrián integrante de una tradicional familia acayuqueña, de esas que conocen bien la historia del barrio Zapotal y del manantial de Temoyo.  Le gusta el beisbol pero lo que se ve que más le gusta es el diálogo con los alumnos. Es una más en la comunidad universitaria porque antes de ser directora fue docente de la Universidad.

Es de notarse el hecho de que la universidad privada más prestigiada de la región esté bajo la dirección de una mujer, y mejor aún, de una acayuqueña. Es ejemplo de que la mujer no es sólo para que esté como las escopetas: cargada y detrás de la puerta, pero también  es ejemplo de que no es necesario importar cerebros: es decir, no fue necesario traer a un director o directora de otra ciudad, porque aquí, en nuestra aldea, hay profesionistas con  capacidad.

Da gusto ver y saber que el sueño de José Vasconcelos, uno de los más grandes educadores mexicanos junto con Jaime Torres Bodet, se esté haciendo realidad, un México culto y con buenas universidades. Desde 1929 José Vasconcelos empezó esa cruzada educativa por México; qué bueno que hoy en día en Acayucan en la UGM ponga su granito de arena. “Por mi raza hablará el espíritu”, dijo Vasconcelos en la UNAM.

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Estamos ávidos en México de que funcionen universidades que formen buenos profesionistas, pero también buenos seres humanos. Que haya planteles como la UGM en donde enseñen a vivir pero también a respetar; que el estudio en la Universidad sea agradable cómodo, plural y universal.

Necesitamos que los jóvenes de hoy en día se levanten temprano para ir a las aulas, no que se levanten en armas. Ya se hizo famosa la oración esa de que queremos becarios, no sicarios. Ya el mundo tuvo una universidad de terrorista en Rusia  llamada “Patricio Lumumba”; de esas ya no queremos.

Y es que si la UGM da buenos abogados, administradores de empresas, pedagogos y contadores, también debe dar buenos periodistas…estos están en la cocina, preparándose cotidianamente para comunicar, para informar; de ellos esperamos pronto ver sus trabajos en el Mañanero, sin duda.

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