Hundieron La CANACO

Por malas administraciones tuvieron que vender el edificio de la Flores Magón. Romero García sólo se lucía en eventos sociales y quiso ser regidor, pero no defendió el edificio. Es toda una historia de ambiciones y  de negligencias que ponen en evidencia al comercio organizado de Acayucan.

Primera parte, ACAYUCAN, VER.- Aunque en sus cursos y talleres la delegación Acayucan de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) siempre hace alarde de que “en la ciudad el comercio está fuerte”, de que es “La Llave del Sureste” y de que defiende a los empresarios, la realidad es triste y contraria: el comercio formal está agonizando y la propia CANACO tuvo que rematar su edificio por deudas.

Por todo Acayucan la imagen es la misma: comercios cerrados, locales con el aviso de “se renta”, locales abandonados en mercados y plazas comerciales.

LA CANACO-Acayucan pasa por sus peores crisis desde que cayó en manos de comerciantes foráneos. Los peores momentos los vive desde que se hizo cargo Romeo García López y ahora con José Darvelio Gómez Pérez, al grado de que el local donde los comerciantes hacían sus asambleas y se rentaba para eventos sociales, ubicado en la calle Flores Magón del Barrio Tamarindo, fue rematado y vendido a un particular que ya lo está remodelando.

Por mala administración de Romeo García López Principalmente, los comerciantes organizados y la ciudadanía en general se quedaron ya sin  un emblemático edificio en el que se celebraron hasta importantes eventos políticos, sociales y ganaderos.

El edificio de la CANACO fue construido gracias al esfuerzo de empresarios locales como doña Guadalupe Dodero, Ramón Roca, José María Torres y se mantuvo en poder de los comerciantes gracias a líderes de comerciantes aguerridos como Alfonso Hermida Iglesias, quien de diversas maneras incluso en los tribunales, defendió el local.

No se sabe cuándo fue que la CANACO remató su edificio, pero el nuevo dueño ya está remodelando y será otro negocio. Los comerciantes organizados empezaron a construir otro local más modesto en la prolongación de la calle Porfirio Díaz cerca del Rincón del Bosque.

Las negociaciones la venta, el remate, en general la quiebra de la CANACO, se dio a escondidas bajo la presidencia de Romeo García López, quien ni siquiera era empresario, sino gerente de un céntrico hotel y ahora es vendedor de arracheras en el centro de la ciudad. Con la complicidad del tesorero de la Cámara, José Darvelio Pérez, quien ahora es el presidente de la misma, dejaron de defender ante los tribunales la propiedad del edificio y eso derivó en el remate y venta del mismo.

Romeo García López, tras dejar en quiebra a la CANACO, tuvo el escaro, sin ser nativo de la ciudad

Acayucan, de ser candidato a regidor en la planilla del PT que postuló a Jorge Luis Barrera como candidato a la presidencia municipal de Acayucan. Ambos se escudan en que son “dirigentes” de la COPARMEX en Acayucan.

LA HISTORIA…

En el año 1987, la señora Guadalupe Dodero Cano, siendo dirigente de la CANACO, adquiere un terreno de mil 769 metros cuadrados en dos millones de pesos (2 mil de aquel entonces). Aunque era presidenta de la CANACO, la señora compró el terreno a título particular en la calle Flores Magón, pero al año siguiente, lo vende a la CANACO en 7 millones 802 mil pesos; esa compra venta se hizo el 4 de julio del año 1988, según la denuncia pública que hizo en su momento Alfonso Hermida.

En el año 1992, la CANACO teniendo como presidente a don Ramón Roca Morteo, se solicita a un banco un crédito por 270 millones de pesos, 270 mil pesos de los actuales, pero tras 1 años de no, pagar ni la deuda de ni los intereses, la misma se vuelve imparable y entonces se unen 4 socios para pagarla. En ese entonces la deuda ya era de 400 mil pesos o 400 millones. La garantía por ese préstamo era el edificio de la CANACO.

Para el año 2012, la deuda ya era de un millón 200 mil pesos.

En este litigio estuvieron metidos varios socios, conocidos  comerciantes acayuqueños; huno demandas, comparecencias, peritajes y demás, pero todo terminó en que la directiva que estuvo a cargo d Romero García López, dejó de defender el patrimonio de los comerciantes organizados y el edificio de los mismos tuvo que ser rematado.

Por la presidencia de la CANACO pasaron diversos empresarios, entre ellos Alfonso Hermida que sí defendió el edificio y en su momento exhibió las irregularidades del caso; también fue dirigente Isaac Velasco García, hijo del ex diputado local Jacob Velasco Casarrubias.

 

Por lo pronto, los comerciantes acayuqueños no tienen edificio, anden como ambulantes; tampoco tienen dónde hacer sus reuniones sociales y fiestas, porque el edificio ya pasó a manos de un particular.

Todo ello causado por la ambición de algunos y la negligencia de otros como Romeo García López, quien se lucía en eventos sociales y en cursos pero en realidad estaba hundiendo a los comerciantes acayuqueños.

(Continuará)

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