Resultaron trácalas

No pagaron ni renta ni agua; por eso los chisaparon

Susana Arellano Narváez, Acayucan, Ver.- Como viles “rufianes” salieron los militantes priistas de las oficinas ubicadas en la calle Porfirio Díaz, de acuerdo a las versiones de vecinos proporcionadas a este medio.

Como en la edición de ayer se indicaba el Comité Municipal de los Priistas Acayuqueños que se encontraba en la calle Porfirio Díaz frente a las oficinas de Hacienda del Estado desmantelaba estas oficinas para trasladarse a la calle Negrete frente a Constitución, por presunto término de contrato de arrendamiento.

Lo que si ocultaron es que no tuvieron la dignidad de pagar el agua, ni la energía eléctrica que consumieron en los meses que funcionó, por lo cual “salieron por la puerta de atrás”.

En el caso del agua deben 4 meses, y al momento que ya se fueron los de la CAEV acudieron a intentar cortar el servicio, como en un acto de “complicidad”.

En este caso el encargado de la oficina y del trato directo para el arrendamiento fue Manuel Azotla, el cual ni tan siquiera se asomó en el momento que desmantelaron las oficinas de la vergüenza.

Pero además en el colmo de lo descarado, hasta los focos se llevaron para instalarlos en la otra oficina ubicada en Negrete ahora.

Los cortineros los tiraron, las llaves de la casa nunca las entregaron y  hasta llamaron a cerrajeros para que quitaran las chapas de la puerta, que ya no pudieron llevarlo a acbo porque los propietarios del lugar lo impidieron.

Los integrantes del Comité Municipal de los Priistas Acayuqueños se pasaron de sinvergüenzas, ya que además de acuerdo a lo expresado por los propietarios “les tiraron un bajarete y una pequeña casa argumentando que iban a construir un domo porque ahí llegaba Erick Lagos en esos meses candidato a diputado federal”.

En su afán de mejorar según la imagen del lugar rompieron tejas, que nunca repararon y se le introduce el agua cada que llueve.

Todo un desorden como de “película” hicieron los priistas acayuqueño en este lugar que arrendaron por unos meses, para cerrar con “broche de oro” ya que Manuel Alberto Azotla ni la cara dio.

El caos y huida la emprendieron cuando los propietarios se encontraban fuera de la ciudad y su sorpresa fue grande cuando llegaron y vieron que había pasado “el demonio de Tazmania” por el lugar que arrasó con todo; por poco y se llevan el edificio completo.

Por eso alertan a los que les renten al Comité Municipal de los Priistas Acayuqueños, a que los “monitoreen” no sea que hagan lo mismo, desmantelen las oficinas, se lleven todo y peor lo hagan dejando adeudos.

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