Revela una acayuqueña, San Judas le hizo el milagro

Susana Arellano Narváez, Acayucan, Ver.- La señora María de los Ángeles Alemán Flores con su familia, lleva 6 años celebrando a San Judas Tadeo en el taller de clutch y balatas que lleva el mismo nombre del santo en la colonia San Judas Tadeo.

Con lágrimas de emoción y en medio de los preparativos de la comida, relata que hace 6 años, sin un peso en la bolsa, tan sólo con el amor de familia y una gran fe, empezaron su historia de vida; en esos momentos un sobrino le obsequió una imagen de San Judas Tadeo para que la cuidara y le rezara cuando pudiera.

En ese momento la tomó como compañera y en sus plegarias le pedía que le diera trabajo, no dinero, sólo trabajo y echaron a andar el taller que poco a poco fue creciendo.

Y en todo momento San Judas Tadeo era quien suplía sus necesidades, después de que ella y su familia le pedían. Recuerda que cuando salía de su casa porque también se dedicaba a las ventas, le pedía al santo que la acompañara, que sólo le diera para la comida del día, y así: en todo momento el santo cumplió.

Cada año ha incrementado la visita de peregrinos que acuden a la celebración, empezaron con los familiares y vecinos pero ahora son clientes, amistades, los que pasan por el lugar; tan es así que el año pasado rentaron 200 sillas y este  año aumentaron otras 50; y es que desde los preparativos la gente no falta y cuando se van unos llegan otros y así sucesivamente.

El olor a comida impregna el ambiente; María de los Ángeles Alemán Flores dice que todo está preparado con mucha fe y cariño, por lo que la barbacoa promete ser un éxito acompañada de ensaladas y diversas bebidas para los fieles que creen en San Judas Tadeo.

Expresa que algunas personas creen que ella está “loca por su devoción”, pero sólo manifiesta, es fe, únicamente fe, porque San Judas Tadeo jamás la ha abandonado.

El altar para San Judas Tadeo luce en tonos verdes, amarillos y blancos, rodeado de veladoras y flores de agradecimiento por tantos milagros que ha realizado en ese hogar.

En el taller se percibe el movimiento de las mujeres en la cocina y los hombres en los acomodos de sillas y demás.

La celebración se extenderá hasta muy tarde, empezando con la misa, el convivio, y el baile; sin olvidar el recalentado del día siguiente.

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