Doña “Chica”, la gran Madre oluteca

“Paso a la reina señoras galantes/ 
tiernas doncellas y fieles amantes/ 
en este momento inclinen la frente/ 
porque la SEÑORA se encuentra presente…”. (Gerardo Reyes).
OLUTA, VER.- El 6 de agosto de 1927, hace 90 años,  nacía en este pueblo Francisca Rodríguez Vargas. Primero sería, como todas las de su  época, una niña y adolecente pueblerina y trabajadora; luego se convertiría en una gran mujer y madre ejemplar de 11 hijos. Pero con el paso del tiempo, se convirtió en una gran madre… en una de las grandes madres y jefas de familia del pueblo.

Es la jefa de la familia Mora-Rodríguez, una de las más tradicionales y ejemplares del municipio.

Doña “Chica”, como se le conoce, no le pide nada a la célebre Madre del histórico libro ruso de Máximo Gorki, aquel ambientado en el sufrimiento de las estepas rusas…y la vida de doña “Chica” ambientada entre jícamas, cazuelas, jarros y otros enseres domésticos que comercializaba para sacar adelante a sus hijos. La Madre de Gorki hizo de su hijo un revolucionario…doña “Chica” en Oluta formó hijos exitosos, honrados a toda prueba.

DOÑA “CHICA” ES GRANDE…

En una de las cuadras más céntricas del pueblo, entre las calles Morelos y Reforma, es común encontrar a alguien de la familia  Mora Rodríguez: por ahí andan o “Chano”, o el médico Sabino o el químico Alejandro. Más allá o más acá se puede uno encontrar a doña Carmen, a Virginia, a Marilin o a la profesora Federica. Es la familia que domina esa entrada al pueblo. Doña “Chica” ha sido tan generosa en su vida que trajo al mundo a 11 hijos, Cleófas (+), Federica, María del Carmen, Sabino, Víctor Manuel, Irene (+), Angel. Alejandro, Virginia, Luciano y María de los Angeles.

Una de las más grandes madres olutecas –doña “Chica”—no fue a la escuela, pero sabía leer y contar; y cómo no iba aprender a hacer cuentas si se tenía que sumar y multiplicar para  mantener y mandar estudiar a sus hijos. Ha sido hasta la fecha mujer de suma. Jamás de resta, porque la gente del pueblo y la grey católica la tienen presente como una dama solidaria y honrada.

De su honradez dan cuenta unos testimonios de que en una ocasión hizo compras en la tienda de uno de los más gruñones del pueblo: el famoso Agustín Ríos, el cual enojado como siempre a la hora de dar el cambio. Se equivocó y regresó de más. Doña “Chica”, con sus pasos firmes pero derecha como siempre ha sido, regresó a la tienda, a donde el enojón tendero casi la esperaba para regañarla, pero se encontró con que la dama iba a comunicarle que le había dado dinero de más y que iba a regresárselo. Así es doña “Chica”…. De esas mujeres que ya no nacen ni plantándolas se dan.

LA MADRE DEL ALCALDE…

Doña “Chica” fue y es humilde, en eso quizá consiste su grandeza. Sus hijos se emocionan cuando narran que era “canastera” y que iba a vender sus productos a Minatitlán o Coatzacoalcos. Fue de las de las primeras comerciantes que dio a conocer Oluta en el plano regional. Doña “Chica” vendía, vestía y medio calzaba a sus hijos, los mandaba a la escuela…pero lo más importante es que los enseño a ser hombres de bien. De chica, pues, no tenía nada…

Cleófas a quien le decían “El Chino”, el primero de sus hijos, fue el primer comerciante que vendía hielo en Oluta; era como el personaje aquel de la novela “Cien años de soledad” que asombraba cuando enseñaba las “piedras de agua”; Federica hasta la fecha una de las más reconocidas educadoras del pueblo; Carmen Mora es ejemplar ama de casa: Sabino Mora Rodríguez fue dos veces presidente municipal: Víctor es sin duda el mayor promotor del beisbol en Oluta y la región; Irene era una alegre y guapa maestra que ya murió; el ingeniero Angel fue uno de los más jóvenes directivos de la plana láctea de Liconsa en Acayucan: el químico Alejandro es reconocido como profesionista, todo un analista de la política y no ha sido alcalde nomás porque no ha querido; Virginia es odontóloga: “Chano” Mora es más popular que la Adelita, es profesor y se le recuerda como un férreo defensa central que jugaba como el capo Franco Varessi o cuando menos como el Tiburón Pablo Quatrocci y la última de los Mora Rodríguez es María de los Angeles…Luego vienen nietos  nietas profesionistas, políticos, deportistas y de todo… pero todos decentes, de ninguno se sabe que haya estado en la cárcel por malandrín, que ande en malos pasos o que anden de borrachones haciendo sus “panchos”.

NOSOTROS LOS MORA-RODRÍGUEZ…

Hoy, en el Día de las Madres, doña “Chica”, sigue su vida firme como siempre ha sido; está enferma, pero aún no vencida. Cuenta con lo que desearían muchos políticos del momento: con el aprecio y respeto del pueblo.

Ahí sigue haciendo sus rezos en la cuadra de Reforma  Morelos; la cuadra que hizo suya con esfuerzos, trabajo y honradez, pero eso no es lo único que está heredando a sus hijos, todos los días, de su andar, les deja su orgullo, porque a pesar de que le dicen “Doña Chica” es una de las madres más grandes del pueblo.

Hoy sus hijos se unirán para rendirle homenaje… se lo merece.

A quien esto escribe lo invitaron a ese homenaje, peros seguramente por cuestiones de trabajo no podrá estar, pero quien esto escribe pide un favor público a todos los Mora Rodríguez: sigan unidos, honren a su gran Madre y denle un abrazo de mi parte.

Doña Chica” ha cumplido.

Doña “Chica”, feliz a sus 90 años. Puede sin duda parafrasea con orgullo el poema “En Paz” de Amador Nervo.

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, 
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

¡Felicidades a los Mora-Rodríguez por tener a doña “Chica”!.

 

 

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