¡Feliz cumpleaños doña Martha Díaz!

Algunos dicen que el Ser Humano puede volverse loco de tanto leer, pero Tú me defiendes y eres mi principal cómplice de mis tardes, noches y madrugadas de intensa lectura. Las alentas con un buen té o con agua fresca. Sabías y sabes, que podrían volverme loco si hacía lo contrario: es decir, si no leía.

Eres mi fiel compañera desde hace 27 años. Más en las malas que en las buenas. Todavía recuerdo aquel noviembre de 1990 cuando esperabas a nuestro hijo y te avisaron que la policía me tenía secuestrado y dándome una buena dosis de madrazos. Pensaba yo como la canción de “Los Yonics” que dice:

“En mis cartas siempre yo pido cada vez que yo te escribo, que nunca te desesperes/

Que ahora que regrese yo contigo esta vida de martirio será de dicha y placeres….”-

Pero has pasado más martirio que dicha y placeres.

Por eso aunque creas –y muchos crean—que soy un chingón para escribir, déjame decirte que cuando se trata de hablar de Ti (así con mayúscula) no me sale la inspiración. Es muy difícil describir en una sola página toda tu virtuosidad. Una página de el Mañanero se llena con mil 200 o mil 300 palabras, pero para describir tus dones necesitaría El Libro de Mi Vida, como nuestra canción aquella de “Los Terrícolas” que dice:

“Hoy es todo realidad/

Porque el sueño terminó/

Vamos juntos de la mano/

Llenos de felicidad….”

Pero Como te Iba Diciendo (así se llama el libro de nuestro amigo Gustavo González Godina), como sencillamente no hay palabras para describirte, en esta, como en muchas otras ocasiones, tomaré prestadas frases, palabras, trozos de otros grandes escritores para decirte cuánto significas para mí y para nuestra familia.

Por ejemplo, leo y releo un poema de nuestro paisano veracruzano Salvador Díaz Mirón que debió llamarse “A Doña Martha”, que en una de sus partes dice (por aquello de que soy presumido y prepotente):

“Erguido bajo el golpe en la porfía,
me siento superior a la victoria.
Tengo fe en mí; la adversidad podría,
quitarme el triunfo, pero no la gloria.

Debes saber que de tu fidelidad, de tu lealtad, de lo derecha que eres, jamás he dudado. Por eso te presumo, te pongo de ejemplo. No es para menos que los que te conocen-incluidos los chavos de el Mañanero que noche con noche disfrutan y agradecen tus platillos—te llaman “Doña Martha”.

 Esa conducta intachable meceré palabras como estas:
 “Los claros timbres de que estoy ufano/
han de salir de la calumnia ilesos/.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan… ¡Tu plumaje es de esos!

No sé si antes había escrito esto, pero eres mi aliento, mi aliento, mi fe…jamás mi tormento.

“¡Confórmate, mujer! Hemos venido
a este valle de lágrimas que abate,
Tú, como la paloma, para el nido,
y yo, como el león, para el combate”.

Nuevamente le voy a robar a “Los Yonics” una canción. Imagínate que la escuchamos como cuando después de comer me ponen música. Seguramente el que la escribió me conocía, o fue que alguien le contó cosas de nosotros, pero hoy que es tu cumpleaños, quiero que disfrutes estas palabras que tome prestadas, que estés feliz al lado de tu hijo, tu nieto, tu nuera, tu suegro y con la  felicitación de toda la familia.

“Aún te llevaré rosas
Te cantaré al oído y te escribiré versos/
Desde doy procuraré a diario bordarte en detalle todo tu universo.
Aún te llevaré rosas porque eres la flor más bella de mis primaveras/
Ya no eres una moza, pero sin embargo llevas de manera sincera/
El fuego incesante y el sublima encanto de una quinceañera….

Aún te llevaré rosas/
Porque aún suspiro al verte/
Eres sólo mías pero cada día/
Muero por tenerte…
“ Eres cosa fascinante, amante y paciente/
Eres mi eterna novia, una gran señora….mi amor de siempre….
“Aún te llevaré rosas y muchos muran que yo estoy mintiendo/
Que un amor tan grande como el que yo siento sólo existe en cuentos…
“Yo no he sido un santo, mas desde hace tiempo aunque no lo crean/
Me enamoro a diario de las misma dama que es mi compañera…y no existe nadie más interesante para mis quimeras….”.

¡Felicidades Martha Díaz Martínez por tu cumpleaños!-

Don Jesús Díaz y doña Juana Martínez, aquellos campesinos que llegaron a estas tierras de los estados de Morelos y de Guerrero cumplieron con una gran misión en la vida: darle una mujer honrada  y trabajadora a la sociedad: darme una gran esposa, una gran madre y una cariñosa abuela con su nieto Amir y en darle a la familia Fernández Domínguez un gran apoyo, porque sin Doña Martha…sin Doña Martha, este aspirante a escritor no sabe dar un paso por sí mismo, porque ella me ayuda a caminar y a quitarle las piedras del camino.

Tu orgulloso esposo
Angel Gabriel Fernández Domínguez.

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